Ciclismo del siglo XXI: algunos errores de base

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Rodeamos y rodeamos entorno a diferentes problemas que deterioran nuestro ciclismo. La ausencia de patrocinios, dopaje, desaparición de carreras,… son cuestiones habituales en estos foros. Son cuestiones no obstante del presente, del ya. Impiden en ocasiones ver más allá, despejar la neblina y otear el panorama. Nos falta perspectiva.
Ayer asistí, en la mesa de VIP´s además invitado por el autor, cuán lujo, a la presentación en Barcelona del libro de Jordi Mariné, del cual ya rendí cuenta hace unassemanas en un post de tono muy similar al actual. En mi intervención, asomé algunas de las claves de un libro que destapa, a mi entender muchos de los males que ahora mismo asolan el ciclismo. Mariné fue corredor, aficionado, ciudadano, presidente, gestor deportivo e incluso técnico.
Y fue en este último rol donde tomé cierta perspectiva pues en un informe que transcribe íntegramente en su obra, desglosa los males del ciclismo español, que no fueron pocos, en los años 70. Habla de asuntos que toman vigencia cuatro décadas después. Alumbró alguna solución, y el paso de los años demostró que aquello fue un ciclo. Los ochenta no fueron tan malos y los noventa nos trajeron a Induráin. Todo iba bien hasta que el dopaje lo jodió todo.
Quizá la lectura más obvia que haya que extraer de aquello es que los malos tiempos no son perennes, que pasan, que la amplia mayoría de carreras, grandes, medianas y modestas, dejaron de celebrarse en alguna ocasión. Que algunas se recuperaron, que otras surgieron del vacío dejado por las desaparecidas. Qué hacer entonces, valorar lo que se tiene, amarrar y esperar tiempos mejores, y entretanto pensar qué hacer para situar el ciclismo en la parrilla de los grandes medios, de los voceros que al menos nos garantizarán el caudal económico. Hace poco aquí lamentábamos agravioscomparativos.
Otra de las cuestiones que quizá no abordamos hace referencia a la factura de sacrificio que siempre acompaña a este deporte, entendiendo por sacrificio un término reñido con los tiempos actuales. Y es que nuestros niños crecen con materiales, bicicletas y accesorios que nuestros ancestros no soñaban si quiera en profesionales. En su libro Mariné narra cómo una vez alcanzó el podio con el cuadro roto y su mano empapada en sangre al fijarlo con el fin de cruzar la meta. ¿Cuál hubiera sido la reacción de algunos de nuestros niños ante tamaño percance?. Quizá el dibujo aquí adjunto ilustre, de otra manera, cuán aburguesada crecen las venideras generaciones y hallemos la explicación de porqué muchos de sus componentes abandonan a las primeras de cambio. Tomar el método pasado, tan anticuado no hace mucho, quizá sea la fórmula que nos lleve al final de túnel. La luz en su umbral siempre estará esperando.

Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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