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Ciclismo en pareja: ¿Cómo convencer que te acompañe en bici?

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Ciclismo en pareja: ¿Cómo convencer que te acompañe en bici?

Ciclismo en pareja: ¿Cómo convencer que te acompañe en bici?

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El ciclismo en pareja es una opción que muchos deberían valorar

MOV – Ciclobrava – Sea Otter 2020

¿Habéis pensado practicar ciclismo en pareja?

Habla con tu pareja, hijo, hija, y dile que si se animara a ir en bici la llevarías hasta donde nunca antes la han llevado.

Dile que nunca has entendido que no supiera ir en bici, con lo fácil que es. Y a su edad.

Porque se aprende a pedalear igual que se aprende a andar, en una especie de «bautismo de equilibrio» como algún gran campeón en su día llegó a definirlo con acierto.

Explícale que no comprendes cómo ha podido vivir sin experimentar la libertad que otorga el ritmo del pedaleo: sentir el aire en su cara, respirar profundo y tener la sensación de volar, desplazarse de un lugar a otro sin ningún tipo de atadura ni de horarios.

Coméntale de ir a ese lugar que tanto le gusta cuándo le apetezca, sin restricciones ni problemas añadidos de largas esperas, colas, retenciones… y poderlo hacer en el momento que él-ella decida.

Dile que si supiera ir en bici, iríais siempre juntos buscando esos destinos que tanto os atrapan: las montañas.

Sobre todo háblale sin asustarle.

Dile que empezaríais despacio. Suave.

Pocos kilómetros al principio.

Suunto 5 –  Summer img1

 

Marcharíais primero por el bello paseo marítimo de vuestra ciudad, tranquilamente, apenas 10 kilómetros ir y volver.

Y que no piense que esa distancia es ridícula, para nada.

Esto sería sólo el inicio.

A la siguiente semana tu pareja deseará que sean 20 los kilómetros recorridos, para al cabo de un mes llegar hasta los 40 y empezar a ascender alguna cuesta.

De aquí un año, con la preparación adecuada, suspirará realizar todas estas escaladas de las que tanto le has hablado, en bicicleta.

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Coméntale que nunca entendiste que no supiera ir en bici, pero él-ella te lo explicó y entonces sí lo comprendiste: nunca tuvo bicicleta en su niñez, ni de algo más mayor. Nunca.

Tuvo una infancia difícil, muy diferente a la de los niños y niñas de su edad: sin bicicleta, sin pueblo en el que poder veranear. Nunca le dieron esa oportunidad.

Dile que no te imaginas la edad de la inocencia sin una bicicleta, aunque él-ella la pasó con más o menos tristeza o con más o menos alegrías.

Cruz SQR

 

No tuvo la oportunidad de aprender a montar en bici.

Quizás durante aquellos años no le concedió demasiada importancia y fue creciendo, pero siempre sin una bicicleta a su lado.

Porque si ahora supiera ir en bici, recorreríais el país entero pedaleando, juntos. No necesitaríais demasiado: solos los dos… y las bicis.

Sin demasiado equipaje, algunas alforjas, con lo justo encima y pocas cosas más, parando donde os apeteciera, en cualquier lugar, con todo el tiempo disponible del mundo.

Dile que sabes que este pasado verano se ha fijado.

Sí, dile que la has visto observar con cierta sana envidia cómo muchas parejas comparten esta afición, cómo disfrutan y sufren a la vez juntos centenares de kilómetros.

Explícale que lo has intuido en sus ojos.

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Lo has augurado en su mirada, que le gustaría estar ahí, contigo, compartiendo hermosas vistas, atravesando pueblos y ciudades, visitando sus monumentos, catedrales, empapándoos de la cultura de estas tierras, pero de un modo diferente: llegando a estos lugares con vuestro propio esfuerzo y con la satisfacción dibujada en vuestros rostros por los logros conseguidos.

Pero sabes que ella nunca te dice ni sí ni no: mira y calla.

Si supieras ir en bici…

Pero tú lo adivinas. Sabes que quiere aprender a ir en bici y te da la razón cuando le comentas «si supieras ir en bici…» pero ella frena ahí, no se decide a experimentarlo.

Quizás le tenga mucho respeto. Es cierto, hay que tomárselo muy en serio y con acato.

Le falta dar esa primera pedalada en el aire en solitario.

Se trata de un pequeño empujón. El que ella necesita. Enseñále a jugar con el viento, a escalar y bajar, a saber colocarse correctamente encima de la bici.

Dile que si supiera ir en bici la llevarías a lugares increíbles, a los que ella ahora aún no puede acceder.

Sabes que le apasiona la idea, pero aún no se «ve».

¿Hasta cuándo habréis de esperar?

Puede que sea temor a lo desconocido, a sospechar que la llevarás más lejos, más arriba y más rápido.

Dile que no, para nada. Eso ya lo irá pidiendo él-ella con el tiempo… si quiere, sobre todo cuando perciba los cambios que experimentará y se sienta cada vez mejor, con más ganas de salir ahí fuera contigo, juntos, a descubrir.

Incrementarán sus ansias de bicicleta y la impulsarán a querer cada vez más. Se impregnará de sensaciones y las apreciará y captará tanto que no dejará de pensar en la próxima salida.

Dile que sólo le pides por favor que te acompañe.

SQR – GORE
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Que la necesitas a tu lado. Que solo quieres salir a pedalear con ella, siempre. Un sábado, un domingo… o cualquier otro día en el que deseéis atrapar vuestras bicis y perderos por alguna bonita y pintoresca carretera.

No hace falta coger el coche ni salir directamente pedaleando desde la misma ciudad. Sabes que eso igual no la atraería. A ti tampoco te gusta marchar así. Demasiado tráfico, demasiado ruido, demasiada contaminación.

Pero podéis ir en tren. Sí, en tren, ¿por qué no?

A una hora de distancia a la redonda hay infinidad de sitios para conocer en bicicleta. Verás que bien lo pasaréis.

Pero él-ella necesita aprender. Dile que es fácil, que no tenga miedo, que tú la ayudarás.

Dile que no le costará nada. Seguro. Que lo sabes. Prométeselo.

Explícale que al principio tendrá algo de agujetas en las piernas. Será normal.

Que no se preocupe porque en próximas salidas el dolor disminuirá desapareciendo por completo en poco tiempo.

Todas esas buenas sensaciones le proporcionarán bienestar y la animarán a continuar. Seguro.

Dile que si supiera ir en bici podríais recorrer todas las vías verdes de este país. Son maravillosas y apenas contienen dureza. Son prácticamente llanas.

Rutas que siguen las antiguas vías del ferrocarril, ya en desuso, adaptadas en su totalidad para practicar el cicloturismo tranquilo y sosegado que buscáis. Le encantarán.

Porque como dijo el filósofo: «nunca se es demasiado viejo ni es demasiado tarde para empezar».

¿Cuándo os pondréis en marcha?

Imagen: Mundobici.co

Endura LDB Summer 2019
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