Ciclismo global en clave local

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Esta semana de Volta a Catalunya, Marató fue sede de una de las salidas. La jornada que murió horas después en una humedecida Girona arrancó atestada de multitudes. En Mataró, desconozco el motivo, aunque lo puedo intuir, gusta muchísimo el ciclismo.

Lo que hoy se ha vivido en Mataró ha sido sencillamente espectacular. No se puede catalogar de otro modo, porque en los últimos 25 años de la prueba, nunca antes se había visto tanta y tanta gente alrededor de los corredores. El griterío era ensordecedor. Tan impresionante ha sido el recibimiento a los corredores que Alberto Contador ha comentado que ni recordaba desde cuándo no era aclamado de forma tan excepcional. Los colegios han dado permiso a los alumnos. En Mataró estaban todos los niños de todas las escuelas de la población porque este martes la clase no era de matemáticas, geografía, catalán o historia… No. Este martes la clase era de ciclismo y los escritores, filósofos o doctores se llamaban Contador, Purito, Froome o Quintana. Y los protagonistas eran los corredores de equipos como Movistar, Sky, Katusha, Tinkoff, BMC, Cofidis o Astana. Este martes, si la carrera que sale de Mataró en vez de ser la Volta es el Tour, no habría cabido más gente. Imposible. ¡Espectacular!

Nando Morenito suscribe lo este párrafo en su muro de Facebook. Satisfecho por lo que vio habla de auténticas filas humanas secundando a Alberto Contador, entre otros, siendo éste uno de los que mejor  impresión dijo haberse llevado de la acogida de la capital del Maresme.

En esa salida estaba la plana mayor del ayuntamiento, ávida de una foto con las no pocas figuras que han venido a la Volta. Especialmente les lució la estampa inmortalizada con Froome, Purito y el mentado Contador. Ya se sabe el valor político de la foto y no lo digo en el tono peyorativo que muchos me pueden atribuir, pues es legítimo que las máximas personalidades del lugar quieran tal retrato.

Sin embargo ocurre que esta pasión de Marató no se traslada a los 365 días del año. Hace poco hablamos de lo lamentable que está su velódromo, un sitio histórico del que bebió un tal Timoner, el mejor pistard de este país hasta la llegada de Joan Llaneras. Está claro que no se pueden mezclar las cosas, pero sonroja que los eventos que lucen atraen a la clase política, como no lo hacen aquellos que sin ser mediáticos sí transfieren bienestar y felicidad a sus ciudadanos.

Por cierto en esa salida se homenajeó al patriarca de los Alonso, una familia muy querida por el Mataró ciclista. Acompañado por sus hijos, aún recuerdo las entrevistas que le hice a Montse en sus tiempos de actividad, Joan Alonso recibió el premio a una vida, literalmente, dedicada al ciclismo, y no al ciclismo de focos y lucimiento, sino al del curro incansable y de fin de semana, al que sacrifica la familia y los instantes de ocio personal. Alonso fue presidente del Esport Ciclista Mataró once años, dio a luz al equipo infantil de la localidad barcelonesa, tuvo un malogrado talento como José Antonio Gil, bronce en un mundial de pista, y organizó muchas carreras, desde Campeonatos de Catalunya de pista a carreras sociales y las Seis Horas de Mataró. ¿Les parece poco?

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