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Ciclismo y literatura: El ciclismo es el deporte más literario del mundo

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Ciclismo y literatura: El ciclismo es el deporte más literario del mundo

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Ciclismo y literatura, el otro día me invitaron a hacer una pequeña charla, y les expliqué por qué creo que el ciclismo es el deporte más literario del mundo.

Cabe ver la oferta que crece, de forma desordenada. Hace unos años Bernat me hablaba de Cultura Ciclista, con quien he tenido en inmenso honor de publicar un par de libros. También estaba Eneko, con sus Libros de Ruta. Propuestas exclusivas de ciclismo.

Cambrils ZC, Gran fondo

Pero también había editoriales grandes, importantes. Contra Ediciones sacaba la historia de David Millar, y reventó ventas. Morbo, tentación. La subida, caída y posterior de un mito, un ángel que un día quemó sus alas y cayó a plomo. Ese libro, creo, que fue el punto de inflexión. Se vio material en el relato ciclista.

Id a cualquier país, entrad en una librería londinense, a la izquierda de un Waterstones, ves los “best seller” y distingues a Froome, a Cavendish, a Wiggins,… son piezas de culto, elementos casi de lujo. Mirad la edición de Rouleur. Cantos de papel, literarios, del deporte más literario.

Porque el ciclismo es de novela, literatura, desde el minuto cero. La creación de las grandes carreras, siempre vinculadas al papel couché. Diarios que alumbran grandes vueltas, que diseñan el Giro, el Tour y la Volta, porque quieren historias para duplicar y triplicar ventas. Historias de héroes, escocidos y masacrados por la ruta que prendían en el corazón del aficionado. ¿Es o no literario?

Y vienen los nombres. Esa joyita amarilla, pequeña y densa en sentimiento que Alberto Londres escribe sobre el Tour de 1924. Los hermanos Pélissier deshaogándose en aquel bar, cincelando en madera perenne la leyenda “esforzados de la ruta”. O la dantesca muerte de Ottavio Bottecchia, que por coger un fruto de un árbol le asestaron dos tiros mortales.

Ciclismo y literatura. Los años treinta, permitidme referirme a la leyenda de mi primer campeón y cuando cruzaba joyas en la frontera para ayudar a exiliados de la guerra civil, cuando realmente había exiliados. Como las historias de los judíos salvados por Gino Bartali, el piadoso ciclista que puso una mitad de la Italia de la postguerra frente al espejo del virtuosismo y hedonismo de Fausto, Fausto Coppi, que pondría Italia en el límite con sus relaciones amorosas.

Años de suizos antagónicos, Kubler, rudo, caballo desbocado frente a Koblet, el ciclista cuya belleza obligaba a llevar un peine en el bolsillo del maillot, por eso del qué dirán. Y Jacques, maitre, Anquetil, ciclista pionero del buen gusto, el estilismo, la gran figura, el perfecto acople en la máquina, un corredor que fue un antes y un después, que subía limpio e intacto al podio, a buscar el premio y el beso de las guapas.

Ríos de tinta, kilos de literatura de papel arrojó el guapo normando, una tez final y afilada que competía con Poupou, Raymond, el ciclista del pueblo y la Francia profunda, el arraigo de las estrellas a la tierra…

Y seguimos y conocemos la historia de Bahamontes, el flaco niño que sobrevivió al asedio de Toledo, entre las ruinas del alcázar para ganar el Tour, y la historia de Roger Riviere, que se dejó la fama, la salud y la buena estrella en un descenso cuasi mortal, intentando seguir a Nencini, y la historia de carácter de Pérez Francés, quien decía “ahí os dejo” y sentenciaba la carrera.

Historias mil, literatura a chorros. Ciclismo y literatura. La delgada línea de rivalidad entre Merckx y Ocaña, o las malandanzas del Tarangu por Italia, Francia y España. Los años ochenta, y el eterno atractivo de Laurent Fignon frente a la rabia incontenible, Bernard Hinault, y las cenizas de Greg Lemond, el ciclista del millón de dólares que casi pierde la vida en un accidente de caza… y aún quedaban tres décadas hasta el presente.

Así que, ¿no os parece el más literario del mundo?

Imágenes tomadas de Ciclismo historia, Cinema en Limousin

INFO

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Santi

    21 de noviembre, 2017 at 11:28

    Hola!
    totalmente de acuerdo con el artículo, tengo leído varios libros de historias del ciclismo: Con plomo en los bolsillos, el afilador, el ciclista, Niebal en el Mont Ventoux… Pero ¿Qué libros recomendarías tú?
    Gracias!

    • Iván Vega

      21 de noviembre, 2017 at 12:38

      Ahora mismo estoy leyendo “La soledad de Anquetil” de Contra Ediciones, muy bueno. Cultura Ciclista tiene Ocaña de Carlos Arribas, excelente, y para saber lo que hay en bambalinas en el Tyler Hamilton

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