8 x 13. El ciclismo español en su “zona cero”

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No es el mejor momento para el ciclismo español. Aunque los resultados hablen por sí solos, hace pocos días el presidente de la UCI vino a España a condecorar a Purito Rodríguez, Movistar y España como mejor corredor, equipo y país del mundo, la realidad no esconde que esos males estructurales de este deporte en esta parte de los Pirineos han emergido una vez la crisis se acentuó y empezó a actuar sobre la realidad de las dos ruedas.

Sumergidos en la aureola de la burbuja, muchos de los males del ciclismo patrio pasaban de largo por una platina de despreocupación e ignorancia. Modalidades como la pista no sacaron partido al extraordinario botín olímpico de Atenas –cuatro medallas- ni llegaron a conclusiones de los errores de Pequín, donde se vio que las cosas ya no eran tan boyantes. El ciclismo femenino navegó por inercia pero sin puerto a estribor y la carretera ha ido perdiendo adeptos hasta hacerla casi testimonial en la cantidad de licencias federativas.

Con esta base, las cosas vistas en modo transversal, no han podido ir a mejor, más bien todo lo contrario. Salvo el ocio, esa modalidad que sin la exigencia de resultados airea a muchos españoles que sin una bicicleta podrían estar sumidos en una depresión de caballo, y la bicicleta de montaña, el resto se resiente. La pista está en pañales, salvada sólo por la perseverancia y calidad humana de los ciclistas, la carretera no sigue perdiendo adeptos, hablo en su vertiente de competición, con un colectivo abrasado a accidentes y siniestros, cuando no a noticias de dopaje y escándalos y la vertiente femenina se ha quedado en lo mínimo, a la intemperie. Crecen por contra modalidades intempestivas, urbanas, hippies, que quizá no den la clave, pero al menos divulgan bicicleta, como si un grano de mostaza estuviéramos regando.

Centrando el foco a la carretera, el triple premio que la UCI le dio al ciclismo hispano disimula una estructura corroída por una crisis de órdago. La cantidad de carreras que se han dejado de hacer últimamente ha sido abrumadora entroncando con las bajas en el calendario que ya venían desde los años de bonanza, pues en este país se perdieron vueltas a Valencia y Aragón, Setmana Catalana y Luis Puig, entre otras, cuando España iba bien.

Además las cosas no son sencillas para las que siguen vigentes. El organizador ciclista malvive trinchado entre los intereses del ciclista, los equipos, la UCI y los paraísos emergentes, que prometen carreras cargadas de dinero y exentas de espíritu. A ello se le añade el aliño económico para romper en la escasez presente con meses, como el de junio, sin casi competición en España.

A nivel corredor, ya se ve la situación. Empezó el año 2013 con la desaparición del Andalucía, un equipo sostenido por las arcas públicas hasta que éstas mostraron colapso, y acabó con el final de Euskaltel, una bella historia de final tenebroso. La lista de corredores en el paro es tremenda, y podría haber sido peor si no hubieran surgido esos proyectos latinoamericanos que han dado acomodo a buenos ciclistas. Esperemos que experiencias pasadas no vuelvan a significarse. Y que no vuelvan bochornos como la Operación Puerto, retrato de la España del “vuelva usted mañana”.

Está claro que viene una época difícil, pero el ciclismo español está muy bien acostumbrado desde tiempos de Angel Arroyo y Pedro Delgado, cuando cogieron el testigo que Luis Ocaña y José Manuel Fuente les dieron en la lejanía. Cabe ver qué pasará con el proyecto de Fernando Alonso. Uno firmaría ahora mismo porque todo esto estuviera en su momento más bajo esperando que el boceto del piloto de Fórmula 1 sea la luz al final del túnel.

Hace unos días hablamos del futuro inmediato del ciclismo español y mencionamos a David De La Cruz, Ion Izaguirre, Jesús Herrada, Angel Madrazo, Juan José Lobato, Mikel Landa, Enrique Sanz, Carlos Barbero, Lluis Mas, Garikoitz Bravo, Peio Bilbao, Omar Fraile, Jesús Ezquerra, Haritz Orbe, Mikel Iturria, Carlos Verona, Jon Aberasturi, Rubén Martínez, Jordi Simón, Mario González, Fernando Grijalba, Miguel Angel Benito, Ibai Salas, Antonio Angulo, Pablo Lechuga, Airán Fernández, Ivan García Cortina, Alex Aramburu, Enric Mas, Cristian Rodriguez, Cristian Torres, Juan Camacho, Xavier Pastalle y Iosu Angoiti como los cimientos donde asentar el futuro. Cimientos a los que debemos añadir a Rubén Fernández, que en su día omitimos involuntariamente. En ellos, en sus espaldas está el futuro, aunque nos equivocamos si decimos que son los únicos, si algo queda patente en estos tiempos es que la especie mejora en dificultad y algunos de los nombres citados no se contemplaban hace poco. Esperemos que la lista no se quede aquí.

#13×13 es el relato de perfiles, paisajes y momentos que describen el año que se nos escapa.

Foto tomada de www.elpais.com

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