El ciclista que seguía pedaleando al amanecer

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Voy a andar en bici hasta que se haga de noche y cuando amanezca, seguiré”. Y siguió pedaleando, sin parar.

Nos tenemos que remontar a las tres de la tarde del sábado 2 de julio del 94. Con estas palabras José Luis García partía con su máquina desde Villenave d’Ornon (Burdeos), en una increíble lucha contra el reloj, contra el asfalto y contra sí mismo. El reto: superar el récord de las 24 horas y continuar hasta los 1.000 kilómetros. Lo consiguió: 27 horas y 46 minutos después, este cicloturista donostiarra llegaba a meta con los dos récords logrados: con este crono marcado, el de los mil kilómetros, y con 890 pedaleados, el de 24 horas. Una proeza que preparó durante 10 meses en duras sesiones de pista y gimnasio, persecución tras moto, mountain bike y recorridos diarios de 150 kilómetros, bajo estricto control médico. Contaba con 42 años.

A José Luis desde siempre le ha tirado la larga distancia y ya de joven se dio cuenta que las distancias “normales” en bici se le quedaban cortas, y en 1976 se lanzó a su primer gran desafío: la Marathón Española de la U.C. Burgalesa, en la que participó en 11 ocasiones.

No se conformó con esto y siguió coleccionando pruebas de gran nivel, más de 300, contando todas las brevets (la de 1000 kilómetros la ha cubierto… ¡12 veces!), clásicas como la Burdeos-París, que disputó 11 veces y saliendo victorioso de ella en 1986, la Bayona-Luchon, participando en 9 ediciones y ganador en 5, con récord incluido, por supuesto la París-Brest-París, la Burdeos-Madrid, donde también fue primero, más de 100 pruebas nocturnas, otras 9 pruebas de 24 horas “non stop”… se me acaba el papel describiendo “sólo” su palmarés.

Hoy en día ya tiene 64 años, aunque sigue siendo un “devora kilómetros”, y todos estos logros los consiguió entre 1976 y 1997. Pero aún faltaba la joya de la corona en forma de intento de récord de las… ¡1000 millas! O lo que es lo mismo, 1609 kilómetros uno detrás de otro. Apuesta que afrontaba de nuevo desde Villenave, que lo vio partir el 3 de julio de 1998 a las 15.30 horas y lo vio regresar dos días más tarde, el 5 de julio, a las 16.45 horas, con el récord en sus piernas, rebajando el registro anterior en dos horas, dejándolo en 49 horas y 15 minutos a una media de 32 km/h. ¡Qué barbaridad!

José Luis se considera un cicloturista “normal” pero cuando se prepara para algo así sigue un riguroso orden “profesional”, y por ejemplo para este último récord se presentó con 15.500 kilómetro de entreno en sus piernas, algo difícil de compaginar con una jornada laboral. Más mérito, si cabe.

¿El secreto de su éxito? La preparación y la alimentación, antes, durante y después del ejercicio. Pedaleando en las 1000 millas consumió 20 piezas de fruta, 40 bidones de bebida diversa y numerosas barritas, pasteles y bocadillos. Otro truco, “descansar” en las subidas, llegar arriba sin forzar, y en la bajada, con fuerza, recuperar tiempo.

Y sin duda, “tener suerte, y yo la tuve con el buen tiempo y la ausencia de pinchazos”. Medio millón kilómetros después, que es lo que calcula habrá recorrido todos esos años, hemos tenido el placer de poder presentároslo, por si alguien todavía no lo conocía.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo

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