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¿Qué es lo que realmente nos importa a los ciclistas?

Opinión ciclista

¿Qué es lo que realmente nos importa a los ciclistas?

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SORTEO SEAOTTER

El espaldarazo del congreso a la lucha de Anna González es un triunfo para todos los ciclistas

 

Este pasado martes 20 de noviembre, 28 miembros de la Comisión de Justicia del Congreso demostraron tener corazón frenando una propuesta de ley del todo injusta, en la que en un principio las propuestas iniciales iban a quedar muy suavizadas para lo que se suponía iba a ser un endurecimiento del Código Penal en los accidentes de tráfico.

Estos 28 corazones con freno y marcha atrás superaron felizmente, y con amplia mayoría, al resto de comisionados representado por nueve cabezas pensantes que primaron la materia gris por encima de las emociones, los sentimientos y sobre todo la indefensión de las víctimas de accidentes de tráfico con lesiones graves.

A estos nueve ni me voy a dirigir a ellos.

Ellos sabrán por qué han votado así.

De todas formas, antes de entrar en el fondo de la cuestión, me voy a dirigir a vosotros…, sí, a vosotros, los ciclistas, colectivo al cual yo también pertenezco, por supuesto.

Lo voy a hacer para reñiros.

Los que se sientan molestos por esta modesta crítica hacia una parte de nuestra pequeña gran familia ciclista será porque se darán por aludidos.

Allá ellos.

Entiendo que no serán mayoría, pero sí puede que sea un grupo más o menos numeroso que durante estos tres años ha vivido desde la distancia, con frialdad y pocas preocupaciones, la lucha por la que lleva peleando Anna González López para lograr esta Ley Justa.

¿Por qué hago esta interpelación?

Por varios motivos, pero sobre todo por uno muy evidente si nos hacemos la siguiente pregunta:

¿Qué es lo que realmente nos importa a los ciclistas?

Seguramente, si hiciéramos un sondeo ahora mismo, la respuesta sería unánime: nuestra seguridad en carretera.

Esto que parece tan evidente, a la hora de la verdad no se refleja fielmente cuando tomamos el pulso a la actualidad ciclista escrutando, por ejemplo, entre las redes sociales lo que se cuece en nuestro mundillo.

Parece que hay muchos que se preocupan más por banalidades del tipo: “¿tiráis la basura?”, “las fotos más curiosas”, “¿dónde lleváis el móvil?”, “los almuerzos están en horas bajas”, “nos molestan los mocos que nos tiran los de delante” o que “Laiseka ha estado multado por soltarse las manos”, por citar algunos ejemplos que se pueden consultar en un foro del cual ahora no pondré en entredicho su reputación, pero en el que se evidencia este hecho subrayando que estas seis “preocupaciones” ocupan estos lugares “de honor” en las primeras entradas de un debate “general” sobre cicloturismo.

Es preocupante, la verdad.

Sobre seguridad vial se empieza a hablar, tímidamente, a partir del séptimo hilo con mención al recuerdo sobre los últimos accidentes mortales.

Pero para que os hagáis una idea, este último post apenas ha tenido 600 visitas, lejos de las 1000 y pico sobre el tema “basura”, las 2000 y algo sobre “Laiseka”, las nada despreciables cifras de 5.600 y 7.600 sobre “almuerzos” y “mocos”, respectivamente, y muy lejos de las 72 mil sobre el tema “móvil” y, atención, los casi 7 millones de comentarios sobre “fotos curiosas”, número que, en términos astronómicos, está a años-luz de la entrada sobre “accidentes”.

¿Es para reflexionar o no?

Hacerse un selfie en la carretera no es sumar #Porunaleyjusta

También, sin ir más lejos, hablando con Ibán Vega sobre las opiniones que se vierten en este mal anillado Cuaderno, como él mismo lo denomina, es muy preocupante que una modesta opinión sobre “el saludo de los ciclistas”, pueda crear muchas más visitas, mucho más debate, muchas más críticas de todo tipo, que una noticia relevante, importante y trascendental para nuestra seguridad como la que aquí se publicó cuando el Congreso decidió aplazar esta reforma del Código Penal por falta de consenso.

No fueron muchas las voces que se alzaron en contra de esta decisión, la verdad, por no decir que nadie salió a la calle ni a protestar ni a manifestarse por algo que se iba a aprobar de manera injusta.

Hubieron algunas quejas, eso sí, pero las justas, y también algunas denuncias, quizás por relevantes porque venían de donde venían (asociaciones de víctimas por accidentes y de los propios ciclistas profesionales), suponemos han sido decisivas para que el Gobierno frene y dé marcha atrás.

No voy a seguiros machacando con este tema, pero de nuevo me vuelvo a remitir a la frase de Anna cuando comentó que

hay gente que lucha por un propósito y luego los hay que prefieren que se lo den hecho

y por este motivo, a lo peor, algunos prefieren no perderse un entreno de calidad que ir a reivindicar no sé qué a no sé que sitio.

Esto está pasando.

Punto final.

Este tema lo dejo aquí aparcado.

Bkool Black Friday JoanSeguidor

Pero sigamos, porque el asunto aún no está del todo resuelto por mucho que nos podamos felicitar y vanagloriar de lo conseguido, bueno, de lo que ha logrado Anna con su lema #porunaleyjusta no más muertes impunes.

En este sentido podemos estar contentos porque las víctimas de accidentes de tráfico con lesiones graves vuelven a estar protegidas por el Código Penal, y huir del lugar del siniestro dándose a la fuga será un delito autónomo, esto es, independientemente de quién haya tenido la culpa.

Las víctimas vuelven a tener amparo

Por tanto, el que abandone a su suerte a la víctima del accidente ya sabe que le pueden caer condenas de hasta cuatro años de prisión.

Éste era uno de los puntos clave de toda la petición, porque precisamente Anna -hemos de recordar- puso en marcha esta plataforma Por una Ley Justa, ya que perdió a su marido cuando iba en bicicleta tras ser atropellado, y abandonado allí mismo, por el conductor que huyó del lugar, saliendo en libertad poco después con la única acusación de imprudencia leve y archivando la causa penal.

El marido de Anna murió en el acto y la jueza que instruyó el caso consideró que no hubo omisión del deber de socorro al haberse producido el fatal desenlace, algo a todas luces injusto, increíble y que nos dejaba a todo el colectivo ciclista desamparado ante la Ley.

A todas estas decisiones que este jueves 22 de noviembre se han hecho realidad con su aprobación en el pleno del Congreso, y de las que podemos sentirnos felices, les falta un punto de consenso para que el resultado sea 100 por 100 satisfactorio y es algo que está por lograr todavía: las penas no se van a incrementar en el caso de que haya un único fallecido y sólo aumentarán en el caso de que haya dos o más personas fallecidas.

Con esto hemos de remitirnos al anterior titular sobre esta decisiva petición:

¿cuánto vale una vida para el Gobierno?

¿Tienen que pesar el dolor sufrido?

Vamos a pensar, y a tener confianza en ello, que el Senado, donde el cambio legislativo deberá ser aprobado definitivamente en menos de un mes, después de haberlo hecho en sesión parlamentaria, podría mejorar el texto sobre este asunto, y que las penas para quien cause un solo fallecido bajo los efectos del alcohol y las drogas pudiera aumentar de cuatro a seis años de cárcel.

Este mensaje sería todo un aviso para conductores: el alcohol y las drogas deben estar fuera de las carreteras.

Por todo lo conseguido, y mucho más, hemos de dar las gracias a Anna, a Michel, a Alfonso, a Perico y a toda la gente que les ha apoyado ya sea de forma anónima o no, y también a las más de 200 mil firmas conseguidas #porunaleyjusta, porque, cuando todo esto acabe, nuestro maillot amarillo parece que se retirará de esta carrera definitivamente, dejándonos un recuerdo en la memoria, como ya he escrito a alguna vez, para satisfacción del mundo del ciclismo como si se tratase de los nombres de los míticos esforzados de la ruta que forjaron su leyenda dejando sus huellas en los grandes puertos pirenaicos y alpinos.

La andadura de Anna González durante todos estos años no ha sido un camino de rosas

Ha sido extremadamente difícil, siempre en cabeza tirando del pelotón y sin pedir un solo relevo. Siendo nuestra guía y referencia, siempre.

Su lucha ha sido la nuestra.

Su esfuerzo, llegando al sobre-esfuerzo, con claros síntomas de cansancio a todos los niveles que una persona pueda soportar, no sólo el físico también el emocional, ha sido producido por el arrastre de llevar a rueda a todo un pelotón de más de 200 mil unidades.

Nuestra gran protagonista, enfundada con su maillot de líder, ha sabido sortear, no sin muchísimo trabajo y sudor, y hasta con lágrimas en los ojos, las emboscadas más exigentes, las embestidas y los ataques más brutales de sus rivales.

Todos nosotros, sus gregarios, hemos intentado arroparla lo máximo posible, aunque después, acabada la agotadora marcha, cayera rendida en su cama, para al día siguiente, levantarse con más fuerza y más bríos a por otra maratoniana jornada.

Quizás aquellas noches, nuestra fiel guerrera, luchadora innata, tuviera el merecido descanso en forma de dulces palabras que la serenaran, bien a través de su teléfono o del whatsapp, quizás también en forma de cariñosos apoyos en facebook o twitter, tan conectada ha tenido que estar todos estos meses para concienciar y sensibilizar, esos ánimos anónimos, o célebres, ese aliento que tanto necesitaba en aquellos momentos y que tanto agradecía, haciendo que se recuperara y aumentara su energía para afrontar etapas decisivas.

Por lo tanto, de aquí a un tiempo, más cercano o lejano, más pronto que tarde, cuando alguien en este sufrido país levante la voz y recuerde que una persona, tristemente saliendo de su anonimato, fue capaz de cambiar las leyes para proteger a los más indefensos en una batalla desigual, y hable de ella para rendirle un homenaje, debería ser un monumento el que se merecería esta mujer, y al igual que cuando oímos hablar de los grandes puertos, tan sólo escuchando su nombre provocará en nosotros una inmensa gratitud y reconocimiento.

Así, cuando todo esto acabe, recordad su nombre: Anna González López.

2 Comentarios

2 Comments

  1. Jacobo Salvador

    23 de noviembre, 2018 at 14:01

    Gran artículo!

    Enhorabuena, ojala dejemos de dar más importancia al “postureo” y vanalidades y más a lo que es importante.

    A Anna le tendremos que estar todos siempre agradecidos, pase lo que pase. Si todos lucharan por el bien común como ella, otro gallo cantaría en la sociedad española.

    Un saludo.

  2. Jordi Escrihuela

    23 de noviembre, 2018 at 21:09

    ¡Muchas gracias Jacobo! Me alegro que te haya gustado el texto. Toda la razón en cuanto a la extraordinaria labor de Anna. Te invito a leer una nueva entrada en este Cuaderno escrita por Ibán en el que hace hincapié en este sentido a todo lo que estamos comentando: http://www.joanseguidor.com/seguridad-ciclismo-anna-gonzalez/

    Gracias de nuevo, ¡saludos!

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