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Ciclistas ecuatorianos: ¿Los nuevos escarabajos?

Ciclistas ecuatorianos - Richard Carapaz JoanSeguidor

Opinión ciclista

Ciclistas ecuatorianos: ¿Los nuevos escarabajos?

Tiempo de lectura:2 Minutos

Poco a poco, los ciclistas ecuatorianos crecen en presencia y resultados 

Jonathan Caicedo, un jovencito nacido en la provincia andina de Carchi, Ecuador, acaba de convertirse en el quinto extranjero que ha ganado la Vuelta a Colombia, esa carrera feroz, hostil y temeraria, plagada de montañas espantosas, emboscadas y fugas de mercenarios que corren al mejor postor atacando en cada repecho, esa carrera sin ley, donde los foráneos no suelen pasarla bien.

Es cierto que Caicedo corre para un equipo cafetero poderoso, el Team Medellín donde también milita el cuarentón Óscar Sevilla, detestado en el país por un sector de los aficionados que le reprochan su pasado de tramposo y cliente de Eufemiano Fuentes.

Caicedo también hizo un segundo lugar en la reciente Vuelta a Asturias, justo por detrás de su compatriota Richard Carapaz, otro ecuatoriano formado en Colombia al influjo de Nairo Quintana y quién desde el año pasado corre en Europa para el Movistar.





¿Dos ciclistas ecuatorianos haciendo el uno dos en Europa?

¿Les suena el famoso tándem de Nairo y Rigo en el Giro, el de Sosa y López en Burgos, o ya que tanto hablamos de clásicos, el de Fabio Parra y Lucho Herrera en Morzine?

Incluso Venezuela con ese maravilloso escalador que fue el “Cóndor” Rujano (tercero de un Giro y campeón de la montaña, también vencedor de la Vuelta a Colombia), o México con Raúl Alcalá, habían logrado representación en el primer nivel del ciclismo mundial.



La pregunta era obvia: por qué en Bolivia, Perú y Ecuador, países con cordilleras y vías más altas que las de Colombia, nunca aparecían ciclistas del nivel de los colombianos.

Además, la genética andina adaptada durante miles de años a sobrevivir en la altura con mínimas concentraciones de oxígeno está más presente allí.





Si así fuera, entonces los grandes escaladores deberían nacer todos en el Himalaya.

La respuesta podría estar en la tradición.

La desconocida historia del ciclismo colombiano


Colombia construyó buena parte de su identidad ciclistica en la década del cincuenta, una época donde, como explica Matt Rendell en su libro “Reyes de las montañas”, desde el Estado central se promocionó este deporte buscando “unir” o “integrar” un país devastado por la violencia entre dos partidos políticos, el liberal y el conservador.





El ciclismo fue declarado “deporte nacional” por decreto de un Presidente, una colombianada típica.

Durante décadas el ciclismo fue más popular que el futbol, ese sí un deporte de extranjeros, donde brillaban uruguayos, argentinos o paraguayos en los clubes nacionales.

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Esa fuerte tradición consolidó equipos, competencias locales, fábricas de bicicletas, directores técnicos y hasta una pléyade de periodistas deportivos y locutores, muchos de ellos extranjeros, que fueron muy queridos entre los aficionados.

Así se formaron varias generaciones de corredores que arrasaron en todas las carreras de Latinoamérica, hasta los años ochenta y el famoso debut en Europa del que tanto se ha escrito ya.

En ningún otro país latinoamericano el ciclismo ha sido tan popular y tan propio de la identidad nacional como en Colombia.

Por ello, resulta paradójico que estos excelentes deportistas nacidos en Ecuador, o en Bolivia, como Óscar Soliz, deben buscar cupo en equipos cafeteros y correr en el calendario colombiano para hacerse visibles y así aspirar a saltar algún día al pelotón internacional.

Aunque se inventen carreras nuevas de gran afluencia como el desaparecido Tour de San Luis, y  luego su heredero en Tour de San Juan en Argentina, Colombia sigue siendo, de muchas formas, el escalón de tránsito entre el ciclismo Europeo y América latina.

El cambio de paso de los ciclistas ecuatorianos

Ahí está la victoria de etapa de Richard Carapaz en el Giro, la primera de un ecuatoriano en una gran vuelta.

Y ahí está, también, el fichaje de Jonatan Narváez por el Quick Step, otro que pasa a las grandes ligas, además con una victoria en las Ardenas de Francia.

Narváez no es propiamente un escalador, ni viene de la región andina, sino que nació en Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana.

Fuertes, versátiles, los ecuatorianos acaban de pasar al ataque y prometen candela.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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