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Antes se respetaba más al ciclista

Ciclistas en carretera JoanSeguidor

Opinión ciclista

Antes se respetaba más al ciclista

Antes se respetaba más al ciclista

Tiempo de lectura:3 Minutos

La sensación de seguridad era mayor para los ciclistas hace veinte años

Perico Delgado se siente “más seguro en la carretera ahora que hace 20 años”.

Esto lo dijo la semana pasada.

Pues me sabe muy mal contradecir a mi admirado Perico, pero… no estoy de acuerdo.

Sí, no estoy de acuerdo en esa afirmación.

Ojo, es mi opinión, que quede muy claro.

Lo que voy a exponer a continuación es exclusivamente mío y no hablo de parte de ningún colectivo, sociedad, entidad o club, por supuesto.

Pero yo, hoy, no me siento seguro cuando salgo en bici.

Y lo he de decir así, muy a pesar mío.

Tengo que aclarar también que el no sentirme seguro cuando salgo a pedalear ahí afuera no significa que tenga miedo a hacerlo, porque entonces no saldría de casa.

Miedo, no. Respeto, sí. Y mucho.

Además puedo decir, sin dudar ni un momento, que yo hace 20 años sí me sentía mucho más seguro.

Cambrils oct.2018

¿Por qué no me siento más seguro en la carretera?

Seguramente me pediréis que argumente esta dura sentencia, sobre todo los que no estéis de acuerdo con esta afirmación.

Y es una dura protesta porque con lo que digo parece que no hayamos avanzado nada durante estos últimos 20 años.

Pues yo así lo siento, que seguimos estancados o peor que hace décadas.

Voy a intentar justificar mi opinión primero de manera objetiva y esta no es otra que con números en la mano y que tristemente me dan la razón: los accidentes relacionados con ciclistas han aumentado un 309% en los últimos 20 años.

Este estudio se remonta hasta 1998 en el que hubo un total de 2662 accidentes de ciclistas.

Esta cifra se elevó, nada menos, hasta 8242 en 2016.

Ya sólo esta noticia me carga de razones para poder decir que, efectivamente, cuando yo salía a pedalear esos años, de finales de los 90, lo hacía con mucha más confianza que ahora.

Es más, no tenía la sensación de que en cualquier momento un vehículo podría arrollarme, como ahora sí me está pasando.

Pero es que además, si seguimos navegando por internet, encontraremos noticias como la siguiente: “los accidentes en bicicleta han aumentado hasta tal punto que se han multiplicado por dos los últimos siete años“.

Esto, como ya he comentado, si hablo de manera objetiva, porque si lo hago de forma subjetiva me doy cuenta que hace 20 años era mucho más placentero salir en bicicleta de excursión los fines de semana.

Puede que algunos opinen que antes éramos minoría los que salíamos a pedalear.

No estoy de acuerdo.

No hemos de olvidar que estábamos en plena época post-Induráin, después de haber disfrutado de un lustro de oro con las victorias del campeón navarro.

Esto se notaba en la carretera.

Mucho.

Creo que entonces se nos respetaba mucho más que ahora.

¿Por qué?

Porque la gente quizás nos miraba de otra manera muy diferente a la actual.

Podríamos parecer más o menos simpáticos, pero seguro que muchos aún nos veían como una rareza, como una atracción o como una curiosidad al vernos pedalear por esas carreteras de Dios (“¡qué majos estos ciclistas!”).

O nos cantaban el manido “¡Induráin, Induráin, Induráin!”.

O puede que nos vieran como unos bichos raros, pero se nos respetaba.

Mucho.

En aquella época no recuerdo ningún percance que me hiciera sentir miedo, o poco seguro, a la hora de salir en bici.

Tampoco ninguna discusión con dueños de vehículos a motor algunos, a diferencia de hoy en día en que no es rara la salida en la que podamos tener un encontronazo, o bronca, con algún usuario que nos haya provocado un incidente: un mal adelantamiento, no haber guardado la distancia de seguridad, no cedernos el paso o, simplemente, ignorarnos y ni tan sólo ver si veníamos.

Los ciclistas parecemos invisibles para muchos

Como digo, hace 20 años, no flotaba en el ambiente esa sensación de intranquilidad o malestar que tenemos actualmente. Sólo nos preocupábamos por salir, dar pedales y disfrutar. Yo me sentía seguro, sin duda alguna.

¿Por qué pienso que el cuento ha cambiado radicalmente?

Pienso que por muchos motivos.

Si me pongo a reflexionar, parece que los últimos accidentes mortales de estos terribles dos años pasados, en vez de concienciar a conductores sobre esta necesidad de respeto mutuo, nos haya creado aún más y mayores enemigos.

Exacto.

Ahí quería llegar.

¿Cómo ven los conductores a los ciclistas?

No voy a generalizar, por supuesto, hay muchos conductores que ya nos empiezan a ver con naturalidad en la carretera, como un vehículo más, independientemente de para qué lo usemos: si por deporte, si por ocio o por paseo, para ir a trabajar o para ir a comprar el pan. Da lo mismo.

Pero… ¡ay!

Creo que existe un sector de conductores al que le molesta el mero hecho de ver a alguien subido a una bici delante de sus coches, que se amargan dentro de sus carrocerías de hierro y que se ponen nerviosos en cuanto ven a un ciclista.

A estos me quiero dirigir.

Son ellos los que hacen que, al menos yo, no me sienta seguro yendo en bicicleta.

Esos que con muy mala baba nos ven como sus auténticos enemigos en la carretera y que de ellos se percibe una animadversión total hacia los que intentamos llevar una existencia diferente a la de ellos, que no es otra que la de disfrutar de una actividad al aire libre, mejorar nuestra condición física, hacer deporte y llevar una vida saludable.

Muchos dicen que somos un peligro.

Sí, claro, por supuesto que cuando salimos en bici miramos hacia todos lados para evitar y esquivar  los peligros, pero no menos que cuando lo hacemos también en coche o en cualquier otro medio que represente un desplazamiento, incluso cuando tenemos que cruzar andando la calle.

El peligro está ahí, es evidente, donde esté nuestro físico estará el riesgo, por muy tranquilas que sean nuestras rutinas o nuestro día a día.

No me siento seguro, porque entiendo que existe una corriente de opinión de personas, no generalizada pero sí importante dentro de la sociedad, que nos ha hecho retrasar años de negociación por el respeto mutuo entre ciclistas y automovilistas.

Con este tipo de conductores hemos vuelto a la época de las cavernas, cuando el más grande y fuerte se imponía al más débil y chico.

Soy globero, ¿y qué? porque de tan ciego que iba no reparaba en el paisaje, ni en los pueblos, ni en sus gentes. No veía nada.

No me siento seguro, porque nunca sé si el que está detrás de mí al volante, y me ve, piensa que ahí sobro porque molesto, porque no tengo derecho a estar ocupando “su” carril de circulación y tampoco sé si me va adelantar con seguridad o por el contrario no le importará si me deja metro y medio de distancia, poniendo en riesgo mi vida.

Porque encima hay conductores que nos quieren poner horarios para salir en bicicleta para que ellos puedan conducir tranquilamente, argumentando que no podemos hacer deporte por esas carreteras de Dios las 24 horas del día.

Opiniones en contra del colectivo ciclista hay muchas, y sólo hacen que fomentar una enemistad en la que muchos están trabajando para que esto cambie, pero con su total antipatía e intransigencia se cargan de un plumazo.

Por todos estos motivos, yo hace 20 años me sentía mucho más seguro en bici.

Gracias Perico por abrir el debate.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de En Bici

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