Ciclocross en prime time ¿por qué no?

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Ahora que se da tantas vueltas a los costes de televisión por cobertura ciclista tendríamos que tomar cumplida nota de cómo se lo montan los belgas para tener esta disciplina en cotas de audiencia sólo equiparables en España a las que logran los grandes partidos de fútbol. La franja horaria de las retransmisiones de la disciplina en el bello y pequeño país centroeuropeo es cotizada a precio de oro y al margen de los ingresos generados in situ, la cantidad de publicidad que se quiere vincular al evento es tan significativa que sólo pensar en una apuesta más decidida en nuestro país quizá diera frutos insospechados, por mucho que vivamos en el cliché futbolero. 
Paso a los héroes
Si a ello le añadimos que una modalidad desarrollada en circuitos que no exceden los tres kilómetros, con varios atractivos visuales y gráficos, garantizando una cobertura mínimamente digna a precios satisfactorios para los mandarines de la tele, quizá hablaríamos, como en el caso de la pista, de dos grandes desconocidos y de enorme potencial para el ciclismoen la pequeña pantalla. Dos filones a explotar vírgenes de señuelo mediático y muy atrayentes por la cantidad de alternativas que la carretera no da.
Y es que el último domingo de enero es sinónimo de mundial de ciclocross. En las tibias y arenosas líneas costeras de Koksijde se juegan la suerte los hombres del barro en la siempre injusta línea delgada que separa el éxito del fracaso en un día puntual tras tan sólo cuatro meses de campaña. Pero así es la vida y cabe aceptarla. Un buen puñado de especialistas, no muchos por eso, y muy bien pagados algunos de ellos, los menos, se juega una campaña en el salto de una moneda.
Hablar de que el Mundial es siempre sinónimo de suerte es injusto pero no alejado de la realidad. Así es, la prueba tangible a esta afirmación la encontramos en el mejor especialista de la modalidad en los años recientes, tantos como diez. Con un excelso palmarés de mangas y generales en las mejores carreras y competiciones del gremio, Sven Nys sólo luce un título mundial. Poco tesoro se nos antoja para tal elemento. Hace ya siete años, sobre nevadas campas alemanas que se vistió el arco iris a la altura del pecho este prodigio de la técnica y naturaleza.
El señor “don clase” está reñido con la cita y motivos para el desaliento no le faltan. Cuando no fueron sus compatriotas Vervecken y Albert, aparecieron las rarezas no belgas de Boom y Stybar. Nys merece, como además ya he expresado en otros ámbitos, el premio que corone una trayectoria increíble, adornada de grandes momentos, mejores triunfos y sobretodo una dignidad hacia la disciplina encomiable.
En los tiempos de la superespecializacion, él ha sido leal al ciclocross. Se le ha visto en BTT también en carretera, pero siempre con el corazón y la mente en la campaña de invierno. Hace años que el CX no vive de campeones simultáneos como el primer campeón mundial que fue un ganador del Tour llamado Jean Robic. A otros les tentaron desde otras disciplinas, principalmente carretera y acabaron volcados en ella.
El último ejemplo de esta tendencia que creo socaba los fundamentos de la disciplina lo protagoniza el campeón vigente, Zdenek Stybar quien a pesar de lo bien que le va en estos lodos quiere e insiste en seguir su trayectoria en carretera. Sin nada que objetar obviamente, nos apena la situación, sinceramente, primero porque el ciclocross se merece exclusividad, más cuando eres primer espada, porque significa que te ganas pero que muy bien la vida,  y segundo porque tras unos años de leve diversificación geográfica, la modalidad vuelve a manos belgas y ello es malo por ende.
En Flandes Occidental estarán los nuestros con el objetivo de un top 20. Hermida y Murgoitio parecen los mejor situados, pero atención al apellido Suárez, por el pequeño, Kevin, progresa, y el mayor Isaac, está en gracia. De cualquiera de las maneras seguimos jugando en otra liga, dos o tres peldaños por debajo de la top.
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