Los dos cicloturismos

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Leo el muro de Facebook de Jordi Berenguer, conocido como Roski Bike, y se parece al que Alejandro Valverde pudiera tener el día después de ganar su tercera Lieja. Le felicitan por doquier por “ganar” la Quebrantahuesos. Ganar, exacto.

Berenguer combina su pasion, la bicicleta, con un trabajo, a turnos y relevos. Saca tiempo de donde no lo hay, Se levanta por la mañana sabedor de que su salida en bicicleta será un encaje de bolillos, una especie de milagro en medio de otras obligaciones. Sé de lo que hablo. De preparar retos enormes con miles de servidumbres a tu alrededor: trabajo, hijos, familia, vida social, compromisos,…siempre he dicho que aquí está el auténtico deporte, el afán verdadero de sacrificio. Lo otro, lo que veremos en el Tour es espectáculo, una obra de teatro, un artificio de magia, que seguro en el fondo tiene explicación. Un artificio que nos gusta y entretiene. .

Sin embargo volviendo a lo que nos ocupa, no puedo compartir que se diga “has ganado la QH”. El domingo sacamos un post que ha generado un gran debate: en la retahíla de respuestas generadas en FB lo podemos ver, como también podemos apreciar cuán divido está el cicloturismo, algo que tiene tantas lecturas como personas lo practican.

Por un lado los que piensan que una marcha cicloturista es salir a cumplir un recorrido a una velocidad que te permita disfrutar el paisaje, el aire y esas cosas. Que mantenga el grupo más o menos compacto y que sirva para la promoción de una zona.

Por el otro, están los que se lo toman muy en serio. Los que despliegan personas por el recorrido para avituallamientos, los que salen a morir y provocan que entre la punta y los últimos haya una distancia que la Guardia Civil -o Gendarmeria- no está dispuesta a cubrir.

Y ahí quiero ir yo. Sin posicionarse en si hay que romper o no, está claro que el cicloturismo, que es un enorme negocio, corre peligro si siguen pasando cosas como las de la última QH, en las que participantes quedaron fuera del control de las autoridades porque los de adelante -Miguel Indurain, entre ellos- iban a saco.

Convendría primero poner orden: hablar de cicloturista o ciclodeportiva. En la primera puro placer, en la otra, te puedes probar si te apetece. Esto que pasa con normalidad en otros países aqui no se hace y ocurre que no pocas marchas se quedan colgadas. No olvidemos que el poco ciclismo de competición que existe en España en categorías inferiores se sostiene en parte por el dinero que el cicloturismo genera en las federaciones.

Al final esto es una rueda. Si falla el ciclismo de ocio se resiente el de competición… y paradójicamente interesa más quién “gana” la QH que la Vuelta al Besaya juvenil.

Como Jordi Escrihuela dijo el otro día, no queremos atizar el debate de cómo hay que ir en una marcha, pero creo que se imponen soluciones para que todos queden contentos y no se pierdan eventos por el camino. Tenemos las marchas, el calendario y una ingente cantidad de gente dispuesta a pagar, entrenar y desplazarse… ¿qué falla entonces?

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