Cinco + cinco para la Vuelta

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La tercera grande del año, en orden cronológico e implicación de los participantes, llega con, otra vez, una participación de lujo. Aquello de que la Vuelta era para septiembre y los que cateaban en julio ya no es un axioma, al menos cabe agradecer que el vigente ganador del Tour se deje caer por esa esquina de la Península. A Froome, le hemos añadido otros nueve.

Miguel Angel López, sin Aru, sin Nibali, se empezarán a calibrar las sensaciones de este colombiano del “Avenir” que tanto da que hablar. Ganar Suiza es muy grande, pero esto son palabras mayores. Aunque no tendrá una gran presión, es de suponer que dará destellos y porqué no acabará cerca o dentro del top ten. Nos recuerda al Esteban Chaves de hace dos años, cuando todos hablaban maravillas de él y no paraba de crecer.

Tejay Van Garderen, el americano es un ciclista bipolar que aún no ha dado su cara amable en una gran vuelta. No le vemos excesivo crédito, porque parece que sólo se motiva para el Tour, pero a la vista que éste le queda muy grande, posiblemente recalibrar sus ambiciones sea lo más conveniente, más cuando su equipo ha dado con el mejor líder para la mejor carrera desde Cadel Evans, hablamos de Porte. Van Garderen, croner de etiqueta, pero sólido en montaña si la fortuna se alinea, debería ser uno de los outsiders de la carrera.

Warren Barguil, el francés vuelve a la escena donde empezó todo. Aún asombrados por sus dos victorias en la Vuelta de hace tres años, parece que esta carrera le da lo que el Tour le niega, un tono más bajo en los rivales y un recorrido que arrincona las cronos. Dependerá de cómo haya acabado de castigado el Tour, pero si la carrera le sonríe podemos tener aquí uno de los animadores de la Vuelta.

Steven Kruijswijk, el gran damnificado del Giro es el ejemplo palpable que en la Vuelta siempre confluyen los protagonistas de las dos primeras grandes del año. Si está en la forma del Giro, cabrá ver si lo logra porque dos picos de forma son sencillos de alcanzar, debería estar en el podio, cuanto menos. Su gélida forma de correr deberá por eso revisarse ante un recorrido que promete electricidad en muchos pasajes.

Nairo Quintana, pasan las carreras, los años para el colombiano dorado, y parece estar donde estaba hace un tiempo. Ni más adelante, ni más atrás. Nairo necesita aire, un triunfo, algo que llevarse a la boca porque su Giro de hace dos años empieza a quedar lejos. Enfermo, eso se adujo, en el Tour, hay dudas de cómo se habrá recuperado. El año pasado ya se vio que su segunda grande en un año le empezaba a sobrar, si entonces pareció acabar más entero el Tour, podemos decir que el Nairo que veremos en esta Vuelta es una soberana incógnita.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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