Ciclismo de cine (y IV)

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Después de semejante “empacho” de películas sobre ciclismo no creáis que quedé satisfecho del todo, más bien al contrario, me había entrado el gusanillo de unir mis dos grandes pasiones y me dediqué a ampliar mi colección y visionados de filmes relacionados con la bici. Así pude hacerme con algunas joyas como la alemana “El escocés volador” de Douglas Mackinnon, que narra la verdadera historia de Graeme Obree, el famoso ciclista escocés que superó innombrables adversidades para conseguir su sueño de ser un gran campeón. Un ejemplo para la sociedad por su constancia y valor ante los momentos difíciles.

O la italiana “Il Pirata-Marco Pantani” (2007) que bajo la dirección de Claudio Bonivento, el 5 de febrero de 2007 se estrenó en RAI1 con una espectacular audiencia de 6 millones de espectadores. El encargado de dar vida al campeón fue Rolando Ravello que entrenó durante 3500 kilómetros para intentar meterse en el difícil papel que le habían encargado. Rolando, más acostumbrado al calor de los teatros italianos, se afeitó la cabeza y las piernas y se sometió a una dura sesión de entrenamientos durante 6 meses. Gianni Motta, campeón de los 60, fue la persona que lo puso en forma y le aconsejó moverse sobre la bici para imitar tan bien como fuera posible a Marco Pantani. “El 4 de junio de 1999 fue el último día feliz en la vida de Pantani”: así comienza el telefilm y una voz en off sitúa a los telespectadores en la estación de Madonna di Campiglio. Allí aparecerá Rolando subido a la bici auténtica, la Bianchi de Pantani, con el dorsal nº1 del Giro de aquel año.

También del 2007 nos encontramos con la española “El prado de las estrellas” de Mario Camus, que nos explica la historia de Alfonso cuando un día, apareciendo de entre la niebla, descubre a un joven ciclista, Martín. A partir de este encuentro, avivado por los sueños del chico, surgirá una amistad entre el viejo maestro y la joven promesa. Alfonso, apoyado por sus amigos, hará de Martín un gran campeón y una gran persona.

Y basada en la vida de Javier Ochoa, me pude hacer con “Sprint Special” de Juan Carlos Claver, cuando el 15 de febrero del 2001, los hermanos Ricardo y Javier Ochoa, ciclistas del Kelme, fueron atropellados mientras entrenaban para la Vuelta a Andalucía. Aquel mismo día Ricardo murió y Javier sufrió una parálisis cerebral. Desde aquel fatídico día hasta su reaparición en los Paralímpicos de Atenas de 2004, en los que consiguió medallas de oro y plata, la película nos cuenta la desesperada lucha de Javier por aferrarse a la vida, su fuerza de voluntad y su afán de superar todos los caminos que iban apareciendo en su camino con un único objetivo: volver a ser deportista y persona.

Últimamente me he podido hacer con otra peli mítica que llevaba tiempo buscándola y que gracias a mi amigo Claudi Montefusco he podido ver: la francesa “Parpaillon” (1992) de Luc Mollet, que trata de una marcha estrafalaria popular a la cima del mítico puerto alpino, donde se ven innumerables ciclistas y bicis de todo tipo con mil maneras de cómo subirlo. Una comedia absurda sobre el cicloturismo, un montón de gags a pedales sin sentido, pero que no por eso deja de ser recomendable 100×100 a cualquier amante de la bici que se precie de serlo, sobre todo al ciclismo retro. Si os gusta disfrutar sufriendo en bici, sufriréis con mucho gusto esta peli. No digáis que no os he avisado.

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Por Jordi Escrihuela (Ziklo)

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