¿A qué esperamos a coger una bicicleta?

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La semana pasada tuvimos ocasión de darnos un garbeo por la madrileña feria de la bicicleta, que tiene por nombre Unibike, y resulta de la unión de los dos grandes eventos feriales del sector que tenían lugar años atrás. Unibike, como oí a una persona charlando por un pasillo por el móvil, es para gente como nosotros como el pasear de un niño por Eurodisney.

La feria en sí no es de las más grandes de Ifema, pero al menos ocupa dos pabellones, los más modernos del recinto y mantiene el espacio del año pasado, que ya es mucho en tiempos en los que conocemos ferias de otros sectores sabemos lo mucho que están sufriendo.

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Increíble bicicleta urbana que exhibió Canyon durante Unibike

Durante la ajetreada jornada, cayó en mis manos un ejemplar de El País, ya sabéis en estos sitios los diarios se regalan a chorro. El ejemplar en cuestión se rellenaba con las páginas de rigor sobre la bicicleta y en las mismas, al margen de novedades, expositores, metros ocupados, actividades y foros, pudimos tener una impresión directa de la situación de esta máquina en España, tanto en uso, como usuarios, infraestructura y riqueza que genera

El sector habló por boda de la patronal de marcas de bicicleta, Carlos Núñez, que desglosó todos los puntos que marcan los vértices de este universo, pequeño pero que esperemos sea cada vez más grande y sobretodo influyente.

La radiografía de la bicicleta en España parte de una premisa, aquí el ratio de uso de la misma está en el 1% frente al 25% que se maneja en Copenhague. Vitoria es la ciudad con la cifra más elevada, sobre el 9%, y las apuestas de Sevilla, Barcelona, Zaragoza y Valencia, cuyo alcalde se mueve en bici, también merecen nota, siempre a tenor de AMBE, pues así se llama el gremio mentado.

Entre los motivos que Nuñez identifica para que la bici crezca destacan las dificultades que las ciudades están imponiendo en su casco histórico, con mayores privaciones para el coche y más zonas 30 y peatonales. No repara aquí el sr. Nuñez que la problemática con los coches no es la única que envuelve el crecimiento de la bici y que su convivencia con los peatones también ofrece rifirrafes, y a veces muy agrios.

Crece la bici eléctrica porque el coche, arguyen, en mucho más caro, más en tiempos de crisis, e influyen los servicios de alquiler público, en la cercanía que le suponen al usuario, y los carriles bici, sobretodo los segregados, que dan mayor sensación de seguridad. No obstante, se siguen reconociendo zonas en las que aventurarse con una bicicleta, en medio de coches, es una auténtica locura.

La entrevista-reportaje deriva hacia el trazo económico de todo esto y es aquí donde nosotros queremos ir. La producción de bicicletas en España es muy modesta, con 350.000 unidades llega al 3% de la UE, sin embargo, en la bicicleta cuentan otras líneas de negocio. Por ejemplo las tiendas y talleres, muchos de ellos trabajando en restaurar máquinas antiguas y añejas que tienen el encanto suficiente para ser “cool” y salir a surcar las calles.

A raíz de estas máquinas, desempolvadas de profundos desvanes, muchos se interesan por moda y complementos relacionados con el círculo ciclista y aquí crece una pequeña, modesta pero creativa industria -ahí tuvimos a Lucky Basterds– , lo mismo que los no pocos ingenieros que proveen de soluciones en cuestiones como el aparcamiento, logística, anclaje de la máquina en el garaje o en el coche e incluso rodillos portátiles, como los amigos de Roodol.

Se calculan más de 16.000 puestos de trabajo, nada en relación a otros ámbitos, pero en la UE existe el convencimiento de que si se apuesta bien, la cifra se puede duplicar en poco tiempo. ¿A qué esperamos a coger una bicicleta?

Imagen tomada de www.sportadictos.com

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