Como el ciclismo que se jugaba a las chapas…

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Como tantas cosas, la gestación del embrión de lo que es hoy Cycling Party  fue muy fortuita. Diego disfrutaba durante su adolescencia del periodo estival en Málaga junto con su familia, y  comenzaron a recordar un juego que practicaban cuando eran más jóvenes, un juego que era muy común por aquel entonces: jugaban a las chapas, pegándoles unos cromos de ciclistas de la época. Habían desarrollado un poco el juego y lo hacían usando dados y una serie de normas básicas, entre todos, usando una tabla de madera como tablero, pesetas como fichas y una discutible destreza con los rotuladores, hicieron los componentes del juego.

Cada uno se hizo su equipo, y entre ellos estaban el Banesto, el Kelme, la ONCE, el Festina… todos personalizados con sus corredores favoritos. También nacieron las primeras normas, algunas de las cuales a día de hoy sobreviven en gran medida en el juego y son en parte responsables de la adicción que genera el juego. Jugaban a vueltas por etapas, algo similar a la versión máster del juego a día de hoy, pero para calcular tiempos y las clasificaciones hacían un trabajo de chinos con calculadora, bolígrafo y papel, un sistema que tardaron muchos años en mejorar.

De vuelta a la rutina en Vitoria y con ganas de compartir el nuevo juego inventado, Diego se lo muestra a sus amigos, de una forma artesanal en el garaje de su casa, elabora un tablero pintado a mano y de unas dimensiones considerables, pero que sirve para dar enseñar el juego a sus amigos, entre ellos está Leandro. Diego les explica el juego y comienzan a jugar, y vaya que sí lo hacen…. horas y horas jugando, y cada vez eran más los enganchados, cada vez eran más las normas que se añadían.… ¡Cycling Party había triunfado!

Tras muchas partidas, con continuas innovaciones y mejoras en desarrollo, el juego seguía teniendo un debe muy importante, el cálculo de las clasificaciones resultaba muy laborioso y enormemente costoso. Es de esta forma como a Leandro se le ocurre, aprovechando sus estudios de Ingeniería Informática, que él podía desarrollar un software de gestión que les facilitará el cálculo de estas clasificaciones, así que se pone con ello y desarrolla el software que controla la versión máster y que permite al jugador de Cycling Party sólo tener que preocuparse de disfrutar del juego.

Es de esta forma, y tras más de 10 años de partidas y diversión, cuando en el verano del 2012, los autores del juego deciden intentar convertir su sueño en realidad y se lanzan a crear y compartir los primeros prototipos de Cycling Party. Enseñan estos prototipos en ferias especializadas en tanto de juegos de mesa como de ciclismo y tanto en territorio nacional como en el extranjero, en búsqueda de afinar lo máximo posible el producto final.

Hace un mes y medio crean su propia editorial “Snake Eyes Games” y se deciden a producir sus primeras unidades apoyándose en una campaña de crowdfunding que resulta ser un gran éxito.

Tras esto, Cycling Party sueña con convertirse en el juego de mesa de ciclismo referencia internacional, ambicioso objetivo. Por el momento, ya cuenta con más de 700 unidades vendidas repartidas por 19 países y desde hace una semana tiene su producto a la venta en su web.

INFO

Desde la Cuneta, también en papel… 

Hace unos días se presentó en Madrid el número uno de una nueva aventura de Desde la Cuneta. Tras tres temporadas en el moderno formato digital, llega el turno del papel, un giro contra natura y que está perdiendo a muchas publicaciones físicas, más aún en el ciclismo.

En este primer número aparece Contador en portada. No es casualidad, ya que en esta primera entrega el ciclismo español tiene gran peso. En primer lugar por el reportaje sobre el estado de éste, con el relevo generacional inminente como piedra angular. También contiene entrevistas a Andy Schleck, puede que la última como ciclista profesional tras anunciar su retirada el pasado mes de octubre, y Eusebio Unzué, con el que se repasan nada menos que 35 años de ciclismo, historia viva y leyenda. Historia como la que nos narran sobre las últimas escaramuzas de Pantani o la novela de un Tour 2014 que nunca llegó a celebrarse. Por su parte, los reportajes de cicloturismo y material añaden valor a los practicantes del ciclismo y a los amantes de las bicicletas.

Todo y mucho más por 3,95. El nº1 se puede conseguir en la web www.dlcmagazine.com, pero anuncian sorpresas para el nº2, habrá que estar atentos.

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