Compararse con el Tour es salir perdiendo siempre

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Emergen a diario en el transcurso de esta Vuelta a España comparaciones frente al Tour de Francia. Se hacen en términos de espectáculo. Entiendo que la carrera engancha por estos finales explosivos. Es humano. Normal. Las audiencias de la Vuelta invitan a pensar que se ha encontrado la medida del espectador. Desde que arrancara la prueba en Pamplona afirmamos que la Vuelta 2012 estaba hecha para el advenedizo. Mis felicitaciones al equipo de Unipublic y su director Javi Guillén, tan advenedizo como quienes disfrutan en masa la carrera.

Sin embargo, yo en el fondo, no veo tantas diferencias con el Tour en cuanto a términos de espectáculo, por que otras comparaciones resultarían abrumadoras. Ha habido más ataques, sí. Sobretodo en manos de ese ciclista entregado al espectáculo llamado Alberto Contador. Si no estuviera el madrileño en carrera qué nos quedaría. Purito sabía perfectamente que su físico no le permitía alegrías de y Valverde ha mostrado una actitud mucho más sólida que en anteriores ediciones peor lejana al madrileño. La suma de ambos no iguala la cantidad de ataques de Contador. Por otro lado la primera semana tuvo a Chris Froome en papel activo, pero luego la inercia del desgaste le ubicó en su sitio.

Si los comparamos con los finales en alto del Tour de este año, veremos que los de la Vuelta se decidieron al final y eso es un hecho. La ubicación de finales salvajes invita a jugársela en el tramo postrero, pero también a reunir a la familia en torno a la televisión para ver estos chicos retorcerse y vomitar.

A mi entender este Tour fue una carrera de perfil bajo por el bloqueo que un equipo dotado de gregarios que andaban como líderes ejercicio sobre la competición. No fue muy diferente en ese sentido a las ediciones de Armstrong, quien por cierto mantiene a día de hoy sus siete entorchados. La pimienta de la carrera estuvo en el careo de los dos mejores de la general en los momentos clave de la misma.

Esos momentos, que fueron medidos y contenidos en el tiempo, fueron en duración muy similares a los ofrecidos por los salvajes finales de etapa de la Vuelta a España. Sí, aquí la carrera también ha tenido dosis de emoción en los últimos tres kilómetros, pues más allá de estos ¿qué paso en Gallina, Ézaro, Cuitu Negru y Lagos?. Nada.

La diferencia de esta Vuelta frente al Tour ha sido la jornada de Fuente Dé. Sólo y exclusivamente ésta. Todo por la mano que Alberto Contador le jugó, y no de farol, a Purito a cincuenta kilómetros de meta. Buscar giros lingüísticos diferentes es hacer trampa. Por eso si me permiten, dejemos mejor el Tour a parte, y centrémonos en una Vuelta que ha tenido momentos vibrantes, pero no tantos.

 

Foto tomada de www.biciciclismo.com

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1 COMENTARIO

  1. la vuelta por fin, ha encontrado un formato que engancha,tanto a practicantes del ciclismo como a otro sector de público más desconocedores de nuestro deporte,y eso es la principal conclusión que hay que sacar.Dejémonos de engrandecer o defender al "mediatizado" tour,que lleva varias ediciones siendo un tostón de carrera,donde el único aliciente es durante dos semanas ver quien es el damnificado de la caida del dia y poco más.En cuanto a nuestros corredores deberian de hacer una reflexión y centrarla como objetivo,al igual que hacen los italianos con su magnífico giro.

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