Con Nys el ciclocross alcanzó la perfección

1
6
vistas

Rara vez se ve a un segundo clasificado, a un subcampeón mundial, tan tocado en el podio. Klaas Vantornout era la viva imagen de la desolación en las celebraciones postreras del Campeonato del Mundo de ciclocross. El primero de ultramar, Vantornout sabía que ganarlo era historia, historia viva del ciclocross. Lo tuvo, quizá fue el más fuerte, pero se le resbaló de entre los dedos.

Poco le importaba al largo especialista celeste ser partícipe directo de un momento de historia con mayúsculas. Sven Nys cerró el círculo. Un año después de renegar del Campeonato del Mundo, una vez las desgracias se le acumulaban sobre la mesa de su trayectoria, Nys encontró la medalla de oro muy lejos de casa y como en la primera vez, sobre un manto helado y copos invadiendo la “intimidad” de la competición. Sinceramente el gran beneficiado ha sido el ciclocross.

Si en ocasiones un arte se mejora con la culminación de uno de sus actores, en esta ocasión podemos decir que así ha ocurrido. Cuando un Miguel Angel bostezante dio cuatro brochazos sobre las bóvedas de la Capilla Sixtina, el arte mejoró, encontró el eslabón de su progreso. En Louisville el ciclocross moldeó su perfección con Nys. La última media vuelta de la carrera estadounidense así lo atestigua. Igualado en lo  físico, incluso diría que en breve desventaja, el manejo mayúsculo de su máquina le dio a Nys el título de campeón del mundo que sin duda atesoraba y merecía.

Por que la elegancia y la perfección de Nys entendemos tienen poco que ver con las raíces de esta modalidad que nació como complemento bélico en la Segunda Guerra Mundial, cuando la infantería holandesa acudía al frente surcando socavones y cráteres bélicos sobre sus bicicletas. Luego, al poco tiempo, en 1950 la modalidad se oficializaba con su primer mundial. Aquellos fueron años de ilustres de la carretera sobre el barro, Jean Robic por ejemplo, quien ganó el Tour tres años antes.

El ciclocross, como muchas cosas en el ciclismo, fue en sus principios francés. Hete aquí a André Dufraisse, cinco veces campeón y once integrante del podio. El italiano Renato Longo interrumpió el ciclo galo. El primer atisbo de perfección vino con Eric De Vlaeminck, el hermano de Roger, quien firmó siete títulos, una cifra nunca igualada que marcó con rehundida holgura el matrimonio belga con la especialidad pues con el tiempo otros grandes llegarían de ese país acentuando su dominio en los últimos tiempos con campeones llamados Roland Liboton, Erwin Vervecken, Bart Wellems, cuarto en Louisville, y Nys, Sven Nys, el personaje que dejará coja la modalidad cuando decida colgar la bicicleta.

1 COMENTARIO

  1. Disfruta el momento mientras puedas, que, como dicen Uds, la alegría dura poco en casa del pobre. A ver qué nuevo lodazal deja al descubierto la nieve de EEUU cuando se derrita y despierten de la embriaguez del Super Tazón…

Deja un comentario