El conflicto latente que amenaza el ciclismo

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Aunque en los imprescindibles que hemos marcado para este año no lo hemos incluido, desde luego, como telón de fondo, la lucha intestina que acontece entre los poderes fácticos del ciclismo estará siempre presente, de forma perenne. El 2015 lo despedimos con ese regalo envenenado que nos dejó Papá Noel y ahora toca resolver el entuerto, un entuerto que como casi todo en la vida tiene mucho que ver con el vil metal, el dinero, la pasta, y el reparto del mismo.

Ya opinamos en su momento que ASO, como empresa clave en el ciclismo mundial, no puede ganar dinero a manos llenas, mientras los enanos que mueven su circo se vuelcan en patrocinios puros y duros que muchas veces son complicados de vender porque, como mil veces hemos dicho, aquí no se cobra entrada ni nada similar por ir a ver la carrera.

Estos dias hemos podido leer un par de entrevistas a los dos españoles con más intereses y voz en todo lo que está pasando, por un lado Eusebio Unzue, que habla en clave de equipos, por el contrario Javier Guillén, persona del entorno de ASO. En ambas entrevistas se exponen ideas que contrariamente a lo que podamos pensar, creo interesantes y sobretodo complementarias, tanto que a veces resulta increíble que las posiciones se declaren tan distantes.

Nos parece interesante la declaración de Unzue de consensuar un calendario que haga más factible la coincidencia de figuras, algo que es realmente complicado en el ciclismo y que no pasa en otros deportes, sin embargo no creemos que reducir las tres semanas de las grandes vueltas deba estar sobre la mesa, porque sería cargarse la esencia de gran fondo y desgaste que tienen estas carreras.

No obstante si Unzue quiere más espectáculo e incertidumbre, que se planteen quitar corredores por equipo en las grandes y pequeñas vueltas. Esto lo propone Guillén. A menos ciclistas por escuadra, más complicado el bloqueo de la carrera, pero claro, las grandes estructuras no quieren ceder en esto porque les iguala con las pequeñas.

Y si los equipos no parecen por la labor de reducir efectivos, los organizadores no quieren ampliar el calendario, cosa que por otro lado es normal pues no se puede hacer un calendario más racional si hay carreras que coinciden como es el caso de la París-NIza con la Tirreno u otras que tienen sabor añejo y caen en el ostracismo: Milán-Turín, París-Tours, la antaño llamada París-Bruselas, el Criterium Internacional,…

Dicen los entendidos que las partes están condenas a entenderse y aunque sea de perogrullo no me extrañaría un órdago, otro, desde alguna de las partes, porque cuando se negocia con tanta agresividad como hacen los gestores del ciclismo, una propuesta inesperada podría surgir, al fin y al cabo, tantos años siguiendo este tingladillo nos han demostrado que aquí cualquier cosa puede pasar, incluso una hipotética liga, lo que sería la culminación de la ruptura total.

No han sido pocos los perjudicados por una pugna que viene de lejos, por ejemplo en la gestión y filtración de positivos y casos de dopaje, con ciclistas que se lo llevan crudo porque las rencillas son latentes. Esperemos, en ese sentido, que la cordura sea por una vez quien dicte las reglas y el ciclismo no quede más dañado aún.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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