Contador en la mitad del camino

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No me acordaba de la afinidad de Alberto Contador con el mundo de los pájaros. Se ve que en el inicio del Tour, en la rueda de prensa de Tinkoff, a Contador le fueron con un canario. Se lo llevó, creo, el showman de una televisión neerlandesa. Le pidieron que le pusiera un nombre. “Yellow” respondió. Sintomático. Contador sólo piensa en amarillo, lo ve todo amarillo.

Cuando Alberto Contador describió su reto en el Procycling previo al Giro de Italia acuñó una frase muy acertada: Estoy en una gran vuelta de tres meses. En ese juego de retórica que siempre le gusta ejercer al madrileño, ganar el Giro hace cuatro semanas, la séptima gran vuelta de su trayectoria, no le ha implicado la más mínima emoción. Fue algo así como cuando el Equipo A va cumpliendo misiones y el cabecilla dice lo de los planes que salen bien.

Contador vuelve al Tour con la intención máxima de ganarlo pero con las dudas que dejó su Giro, ganado a partes iguales por mérito propio y demérito ajeno, y tres rivales que a priori, y a la espera de que surja alguno más que le están esperando con ganas. Porque, como dijo varias veces Flecha el día que nos comparó en la presentación de nuestro libro en BCN, “en el Tour se cruzará contra ciclistas que ya han ganado grandes vueltas y eso en ciclismo es algo que cuenta” y mucho. Aquí no estarán Landa, Aru y compañía, dicho con todos los respetos, aquí estarán los primeros espadas y muchos outsiders, que es en la categoría en la que habrían entrado sus dos principales rivales del Giro.

Con el de Pinto nos percatamos cuán rápido pasa el tiempo. Seis años ya de su segundo y último Tour, la carrera con la que estableció lazos afectivos pronto, que ganó rápido pero que se le ha atravesado como una mala cosa y en más de una ocasión. A su carrusel de eventualidades -expulsiones, vetos, sanciones,…- de julio, se le unió la caída del año pasado cuando mejor se le veía.

Para este Tour, Contador es un verso libre, una pieza suelta porque ofrece casi tantas certidumbres como incógnitas. Otro en su lugar, vendría descargado con un Giro en el zurrón, él no, él dice que quiere ser recordado, hacer historia. Quiere ganar el doblete. Es decir, que si no gana el Tour, y a tenor de sus palabras, habrá completado una temporada mediocre. Él lo dice y lo reitera. Dentro de tres semanas se le juzgará desde esta óptica.

Sobre el papel Contador no tiene una mala carrera. Abunda la montaña y las cronos se han limitado a la mínima expresión. La calidad de los rivales es exponencialmente mejor que la de años atrás y su cansancio puede ser un lastre. En el equilibrio de los factores está el éxito y al menos en este aspecto, el madrileño lo tiene mejor, no necesita ganar por KO como antaño, maneja la carrera y sabe dosificar -por eso ganó el Giro- y en este juego de llegar apretados hasta el final, esa experiencia le puede resultar clave.

Imagen tomada de FB del Tour de Francia