Conviene alejar los imbéciles de las cunetas

1
6
vistas

 

Un tipo se pone a corre paralelo a Tejay Van Garderen y otro le pone la zancadilla echándolo a rodar en paralelo al exprimido ciclista. El propio Van Garderen le propina una hostia aun impertinente en plena subida a Alpe d´ Huez. Poco después Christophe Riblon hace lo propio. A ocho kilómetros de coronar el coloso alpino Chris Froome está a punto de atropellar a un niño que le aborda por su izquierda. Al poco el mentado líder y Nairo Quintana están a punto de irse al suelo por la estrechez del paso. A seis de meta dos tipos descalzos corren en paralelo al titular del maillot amarillo. Uno más arriba una bandera noruega rebaña el sudor de Roman Kreuziger  que no sabe qué se encontrará medio metro más allá. En plena crisis y con Richie Porte gestionando el malestar de Froome, el australiano es asaltado por una bandera japonesa.

Este inventario de sucesos se dieron en la segunda ascensión de Alpe d´Huez el pasado jueves. Una suerte de milagros que no terminaron con un ciclista en el suelo por que alguien, no sé desde dónde, mira y reza por ellos, por su salud, integridad y equilibrio.

El ciclismo dicen que se muere se cacareó el jueves, pero sin embargo es capaz de reunir 800.000 almas en menos de trece kilómetros. Aunque la acepción es cierta de arriba abajo, conviene revisar si esto no es morir de éxito porque es increíble que no pasen más cosas y si pasan se silencian pues ocurren más atrás y ni siquiera nos enteramos. Lo contó Luis Angel Maté, delante de él un tipo tiró a Davide Malacarne y ambos al suelo. Así fue según el risueño ciclista de Cofidis:

 

“No obstante, no he podido llegar donde quería porque un corredor, uno de esos aficionados que se ponen a correr a nuestro lado en los puertos, ha tirado al suelo a Davide Malacarne, de Europcar, que marchaba justo delante de mí. Me he tragado a Davide y, por supuesto, me he caído. Como siempre, mala costumbre la mía, he aterrizado sobre una rodilla. En el momento no me fastidiaba, pero mientras escribo la tengo rodeada de hielo e hinchada, y me duele. Espero estar mejor mañana, que nos espera mucha tralla camino de Le Grand Bornand…”

 

El pasaje narrado desde la fatiga extrema y el dolor que sobrepasa tus capacidades es estremecedor. Estamos ante auténticos funambulescas, gente que además se ser apaleada mediáticamente por hacer su oficio lo mejor que saben, como cualquier otro deportista, y con las mismas armas, se expone a la multitud para ser empujados, golpeados, chillados y casi vejados a cada pedalada.

Sé que el Tour y para los gestores del ciclismo lo de Alpe d´ Huez, como lo del Mont Ventoux o Senmoz, es un triunfo que va más allá del retorno al inversor, es un éxito en toda regla del ciclismo, y de quien ama este deporte, pero no nos confundamos, un poco de dimensión y poner en regla la capacidad de carga y la cantidad de gente que estos lugares pueden aceptar, es paso imprescindible para que esto siga siendo una fiesta del ciclismo y no una colección de imbéciles disfrazados calentados por el efecto de grupo y el alcohol.

  • ArkaitzVDB