Cuando el ciclista no entiende nada

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El viernes, a esas horas que la almohada te llama con insistencia, entró un mail procedente de Nules, Castellón. Era de José Manuel Rivas, licenciado en Educación Física y Deporte y “padre deportivo” de Oscar Pelegrí, campeón de España de sub 23, y en su mail reflejaba una decepción infinita por la no selección de Oscar, campeón de España, para el Mundial de Qatar (aquí podéis verlo). Puestos en antecedentes, Oscar nos explicó la situación y sus sentimientos… y es que a las complicaciones propias del oficio, se le añaden imponderables, como esas selecciones que levantan ampollas desde el día que se inventaron. Esperemos que al valenciano no le venzan las dificultades.

Mis orígenes ciclistas vienen de herencia de mi padre, el cual compitió hasta la antigua categoría amateur. Esa herencia la recogió mi hermano (3 años mayor) y más tarde, yo. Desde los tres años estoy en este mundillo, al principio acompañando a Rubén, mi hermano, en sus entrenamientos de las escuelas de ciclismo.

Ha sido un camino largo hasta conseguir uno de los objetivos que más ilusión me hace, llevar el maillot de campeón nacional. Para llegar a esta situación he tenido que seguir todos los pasos, uno por uno, hasta tener un buen nivel. En escuelas y cadetes era un juego con sus buenos y malos momentos de los que se aprende. Ya en juveniles lo cogía más en serio y consiguiendo mis primeros resultados relevantes además de formar parte del grupo de seguimiento de la selección española, encabezada por Félix Ugalde. En la categoría sub23 ha sido una constante progresión, pasando momentos difíciles en los dos primeros años, y ya en estos dos últimos he mostrado un buen nivel con resultados importantes. Mis equipos de esta categoría han sido: Koplad-Uni2, dos años en la estructura del Gsport y el último en el equipo Seguros Bilbao.

El campeonato de España es una prueba muy difícil de predecir su desarrollo, por lo que hay que estar muy atento a los movimientos que se realizan en función del recorrido. Este año se decidió a partir de una gran fuga tempranera, ya que en el kilómetro 10 ya había un grupo de casi 25 corredores por delante. En la selección valenciana teníamos una muy buena situación con cuatro corredores delante y fue gracias a mis compañeros y a otras selecciones, que tenían buena representación, que mantuvimos la diferencia con el pelotón hasta que el grupo se quedó en diez. A partir de aquí ya tenía que jugar cada uno sus bazas y fue en la última subida cuando arriesgué y me fui hacia delante en solitario. Unos metros más adelante esperé a los dos compañeros de fuga ya que pensaba que era una situación propicia para mí y así fue, llegando a meta los tres juntos y jugándonos la victoria al esprint.

Después de conseguir el campeonato de España pensaba que tenía opciones para asistir a alguno de los dos campeonatos, tanto el de Europa como el del mundo. Pero para mi sorpresa esto no ha sido así. No he recibido ninguna oportunidad para representar a España en una prueba internacional, lo que es una sorpresa ya que he mostrado buen nivel y regularidad durante todo el año. El momento en el que recibí la noticia del seleccionador (teniendo que llamarlo yo personalmente) que no iba al mundial, tuve una sensación de impotencia. No paraba de preguntarme qué tenía que hacer y qué había hecho mal para no ir.

Las sensaciones que me transmitió el seleccionador han sido malas, pues la única relación que he tenido personalmente con él, hasta antes de llamarle el día 21 de septiembre, ha sido la enhorabuena en los campeonatos de España 2015 y 2016, después de subir al podio en ambos. Las razones de éste para no ir fueron que al campeonato del mundo lleva a corredores que ya había seleccionado, y a mí no me conoce en carrera y por tanto no sabe si trabajo en equipo o no. Estas creo que no son razones para dejarme fuera del mundial, pero lo que me dejó más sorprendido fue que me devolvió la llamada unos minutos más tarde para decirme que me ponía como reserva diciendo “así si pasa algo vas tú”. Esta contestación me dejó todavía más sorprendido porque si no lleva a corredores que no conoce como corren, ¿cómo me pone de reserva si no me ha probado antes? Todavía sigo sin entenderlo.

Esta situación me ha debilitado anímicamente. Era mi última oportunidad de correr un mundial sub23 y además estaba en un gran momento de forma después de haber corrido carreras de nivel 2.1 y 1.1 en Italia y Canadá, concretamente el Tour of Alberta, Coppa Bernocchi, Coppa Agostoni y el Memorial Marco Pantani, mostrando un buen rendimiento en estas pruebas. Además también era una oportunidad de mostrarme a equipos profesionales ya que está muy complicado conseguir un contrato.

Para el 2017 todavía no sé dónde terminaré, pero ahora mismo quiero pensar en que conseguiré un contrato. Estoy en una situación en la que hay puertas abiertas, pero que ninguna se confirma y van pasando los días. Incluso me planteo emigrar fuera de España para seguir en categoría élite. Con el tiempo se aclarará.

Imagen tomada de FB de Oscar Pelegrí

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