Cuando ser ciclista no es lo correcto

0
384
vistas

No es de recibo que cada pocos días, de forma paulatina, en incesante cuenta gotas, tengamos la noticia de un ciclista muerto. Es una sangría en toda regla y un lastre para la sociedad que concebida como tal no acepta, no encuentra encaje, a un colectivo que crece y que sólo quiere pedalear, disfrutar del paisaje, el tiempo y un rato de amistad.

Yo soy ciclista muy esporádico, entre coches y unas cuantas rotondas,  no hago rutas, ni salidas de cientos de kilómetros, tampoco me exprimo en puertos ni tengo una burra de 2000 euros, sin embargo entiendo muchas de las cosas que la gente que hace ciclismo sabe valorar, porque en el fondo todos somos iguales.

Desconozco cómo se deciden sobre los temas de estado, no sé qué se hace para priorizar un problema sobre otro entre las carpetas de las mentes pensantes en nuestro país. Entiendo que hay gabinetes de asesores emitiendo juicios y dando consignas, entiendo que esta gente no lo tiene fácil, que el mundo está complicado, que las cosas no son sencillas.

Sin embargo el ritmo de crucero que han alcanzado las noticias de accidentes mortales de bicicleta creo que invita a replantear muchas cosas. Es que el goteo de ciclistas fallecidos recuerda tenebrosamente a los casos de violencia de género y que nadie se ofenda por ello. Es la realidad.

Creo que la situación invita a apostar sin cortapisas por el mundo que queremos: o unas carreteras y calles atestadas de tráfico y mierda que respirar o un paisaje tranquilo, sin estrés en el que la gente se mueva completa libertad caminando, transporte público o en bicicleta, dejando el coche para las cuestiones más perentorias y los viajes largos.

Es así, sencillo, práctico y directo. No se merecen más pajas mentales, ni estudiar álgebra. Ahora mismo no hay sitio para todos, ni mental ni físicamente. Los carriles en las ciudades tiene la anchura que tienen, si les sumas mobiliario urbano, coches aparcados, bancos, quioscos, elementos publicitarios,… la entrada de la bici, por muy guay que sea, se complica. Luego están los obtusos que ven en la bici un enemigo. 

Y en la carretera, madre mía la carretera, coches entrando a saco a medio palmo de ciclistas, poniendo en riesgo grupos enteros, personas como el que conduce que se mueve por deporte, diversión o pura obligación. Y sí, hay algunos ciclistas que se ponen como energúmenos a veces, pero son una parte, y además son el eslabón frágil.

Es que no hay derecho a desayunar cada poco con un muerto, o dos, o tres en la carretera, en un mapa que se puebla paulatinamente de personas que se han dejado la vida en un arcén o que han tenido un serio revés por irresponsables al volante.

Nunca hacer lo correcto y lo mejor para la sociedad estuvo tan penado.

Imagen tomada de www.ciclo21.com

INFO

El mundo de la fixie a tu mano 

Publicidad

Deja un comentario