¿Cuándo dejaste de ver el ciclismo con los ojos de un niño?

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Las etapas vitales se marcan con líneas invisibles, finas e imperceptibles. Momentos que nos hacen cambiar la percepción y los códigos. No sabemos cómo llegan. No hay una edad que marque ese cambio. No hablamos de etapas de crecimiento, ni de formulismos fisiológicos que predicen el desarrollo con mayor precisión. Las cuestiones de la mente son mucho más complejas. No cabe duda que lo intangible resulta más incontrolable, y las emociones se ubican en este terreno. Una niña de cinco años que acaba de perder a su padre, una persona que apreciaba mucho, ha encajado la muerte de una manera que seguro ha trazado uno de esos contornos borrosos que dejan huella. Y sólo tiene cinco años.

En el túnel de la incredulidad
Llevo tiempo peguntándome cuándo deje de ver el ciclismo con los ojos de un baby. Saber cuándo fue ese instante. Esa fecha en mi caso la tengo ubicada. Fue en el Tour del 98, cuando salí de una reunión en el despacho del entonces director del Meta 2 Mil, Chema Rodríguez. Aquello fue un golpe de realidad. Discutíamos, recuerdo que era ya el final de carrera, la decisión de los equipos españoles de dejar la carrera, de lo acontecido con el Festina, del ambiente de la salida en Dublín,… la frase más repetida de aquella conversación fue “no te engañes…”.
Catorce años después un servidor es otro. Totalmente. Indagando en las tripas del negocio, sabiendo de cómo suben los chavales, admitiendo muchos escándalos desde entonces,… y ello junto a vivencias personales que muchas veces te dicen “esto ya lo he visto antes”. El ciclismo nos emociona en términos de plástica, de belleza y técnica. Saltamos con la misma intensidad con Froome en la Planche des Bonnes Filles como con Samuel ganando los Juegos. Valoramos el momento, la calidad del mismo, transversalmente, sin colores, ni falsos patriotismos. No lo hacemos sencillamente por que es inútil. El tren vital nos subió hace tiempo con pasaje de turista y aquí hemos visto de todo, y eso que contamos la treintena y algo más. ¿Qué no pasará por la cabeza de aquellos que me doblan en edad?. 
Hace poco valoré una conversación con un quiosquero sobre ciclismo  y me asombre cómo aún creía en el fair play ajeno al negocio y finanzas. Me asombré y al tiempo pensé: “No todo está perdido”. Que le diga esto yo a una persona que posiblemente me saque veinte años, que haya gente que siga pensando que todo es culpa de los franceses, que nos tiene mucha envidia, demuestra cuán bien lo ha hecho esta máquina de hacer dinero que es el deporte, y por ende el ciclismo. Curiosamente, las dudas y zozobras que movemos los propios aficionados del ciclismo distan mucho de las que manejan los futboleros. ¿Por qué será?. Yo creo que en parte nos gusta preguntarnos más y mejor las cosas.
David Millar en su libro comenta la ética que gastaban en el Cofidis hace diez años y como el sucumbió al dopaje, haciéndolo parte de su rutina profesional. Hoy nos llega el arresto de Rémy Di Gregorio, casualmente en Cofidis. Millar marca en su obra las líneas que transitan hasta que dejara de ver el ciclismo como un niño.
Esta mañana vi una extraordinaria entrevista con Ander Izaguirre, donde además habla de su último libro “Plomo en los bolsillos”que espero leer próximamente, en la televisión donostiarra en la que se expresa en términos muy similares a lo que hemos venido apuntando. Él ve el Tour con la misma creencia de quien disfruta la cabalgata de los Reyes. Sus líneas vitales las sabrá él, pero ha llegado a destino, allí donde sabes que no te la cuelan con tanta facilidad.

Y tú ¿cuándo dejaste de ver el ciclismo con los ojos de un niño?
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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5 COMENTARIOS

  1. Yo quiero creer que aún sigo viendolo con los ojos de esa niña que con ocho años, durante un verano fuera de su casa aprendió a montar en bicicleta; esa bicicleta que luego nunca tuvo. Que aprendió a amar este deporte aún sin practicarlo o como tu bien dices las etapas vitales se marcaron con líneas invisibles, finas e imperceptibles en mi mente dejando su huella de deseo, de creer que el ciclismo es el deporte que me hubiera gustado practicar, que de puertas a fuera todo es según se ve… limpio y fascinante.Pero en días como hoy, en que de nuevo un ciclista es arrestado me invade una enorme desilusión, deja en mi un regusto amargo de que no todo es esta vida se puede tener.

  2. En un mundo de mentira global decir la verdad es un acto revolucionario. No es mío, es de George Orwell. Porqué el ciclismo va por delante de cualquier aspecto de la sociedad. Todo el mundo miente, todo es una gran mentira pero sólo el mundo del ciclismo presumimos de sacar la mierda. La basura está en todas las casas pero el ciclismo es la única que decide sacarla al contenedor para que el camión se la lleve. Yo, lo asumo, ¿y vosotros?

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