Cuando el diablo quiere que ganes el Giro de Italia

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Totò es un aristocrático y extravagante personaje del Milán de la postguerra. En un país rehaciéndose de una horrorosa guerra, que en su particular fue más destructivas si cabe por elegir el costado equivocado, este amanerado personaje se permite vender su alma al diablo por amor con la consigna de lograrlo en caso de que el Giro de Italia caiga en sus manos.

Con este diagonal boceto podemos resumir uno de los clásicos del cine ciclista justo en la semana de arranque de la primera de las tres grandes. Una película tachada de “astracanada” por algunos de los que pudimos asistir la semana pasada a un bonito ciclo de cine y deporte a modo nostálgico, que en esta ocasión tuvo el ciclismo como elemento central.
“Toto al Giro de Italia” es el espejo de que el ciclismo allá por los cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado era popular, mucho, y es más, sobre él se articulaban los fenómenos sociales que hoy generan los estadios de fútbol. El atractivo de la película, al margen de singular argumento, reside en una extraordinaria pléyade figuras del pedal que se rodearon de glamour el personaje. Oír la voz de Fausto Coppi en VO no tiene precio, lo mismo que asistir a sus negadas maneras de actor, hierático e inexpresivo, con semblantes estáticos y modos realmente alejados del caché cinematográfico. Ello sin embargo no le resta un ápice de atractivo para los que formamos esta parroquia, pequeña, pero celosa de nuestras señas.
Coppi estuvo acompañado por su alter ego rústico y religioso, Gino Bartali, más eficaz en la interpretación, tampoco algo que rozara la perfección, pero al menos más creíble y cercano. Anotemos la presencia de Louison Bobet, Ferdi Kubler, Fiorenzo Magni y Briek Schotte, entonces campeón del mundo, para completar un elenco de figuras irrepetible.
La película en esencia viene a rescatar del pasado un fantasma muy presente hoy en nuestro ciclismo. Si tiramos de alegoría, veríamos los peajes y arrepentimientos de la trampa. Totò, acosado por el contrato contraído con el diablo, acaba dando un paso atrás, incluso cuando el Giro es suyo con amplísima ventaja. Sí, eso fue vender el alma al diablo, algo que muchos hacen en esta vida, sin reparar en el precio, sin precisar la fortuna que por ejemplo Totò sí tuvo, la de dar marcha atrás a tiempo. 

2 COMENTARIOS

  1. Muy interesante el post, aunque no tengo mucho que decir sin haber visto la pelicula. Imagino cual es el "fantasma" rescatado del pasado al presente de nuestro ciclismo.Lastima que los haya que vendan su "alma al diablo" por un triunfo que es imposible que disfruten, pero que les reporta fama y prestigio que no se han ganado.

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