Cuando las comparaciones son odiosas

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Ciclismo nuevo vs ciclismo viejo lo llaman. Curiosamente, trasteando en Facebook he visto comparaciones entre los  desenlaces de la Strade Bianche y la Milán-San Remo cuando, en esencia es como comparar una pera con una manzana. No tienen nada que ver.

A ver, es obvio que la carrera de las carreteras blancas del Chianti y la Toscana es atractiva de inicio, augura un buen cartel, tiene el paisaje, la tierra y la incertidumbre de la llegada final a Siena. Este año ha estado bien, los anteriores también, pero no deja de ser como una carrera de pretemporada, una especie de entremés donde no os engañéis las estrellas corren con todo porque saben que si fallan no pasa nada.

San Remo es otra cosa, es otro estadio, otra pantalla, que gusta tanto decir ahora en política. Mirad a Bouhanni y el cabreo, al borde de la depresión, que se llevó por el fallo mecánico en el sprint. San Remo es el resultado de un monumento y eso significa que la kilometrada corrida a cuchillo pasa factura, pesa en los gemelos y trisca los nervios.

Sólo cabe comprobar el rosario de caídas que se sucedió en los momentos previos al Poggio, caídas que dejaron en la cuneta muchos aspirantes, vacíos de ilusión y sin nada que disputar. Una bola de nieve de percances fruto de la velocidad endiablada.

A mí personalmente San Remo no me decepcionó porque esto viene siendo la tónica desde hace años, pues no hay ciclistas capaces de romper o si los hay llegan con la pólvora mojada. De borrar algo, borraría el Poggio subido insulsamente lento para lo veloz que fue la aproximación. Ese ritmo fue clave para Démare volviera a la cabeza y para que quienes  debían evitar el sprint cavaran su tumba.

Sin embargo, no os engañéis, burlar el sprint no es sencillo, como muestra la historia reciente y la composición de “megaequipos” que ponen todo lo necesario para que nada imprevisto acontezca. Es curioso, las preocupaciones de esas estructuras tienen que ver con el pobre espectáculo pero ellas se dotan de lo mejor para arruinarlo. Menos mal que quedó Kwiatkowski…

Ya sabemos que siempre ha habido clases, pero en este pelotón esa diferencia es tan obvia como que los coches que rodean la carrera adulteran el resultado. Démare fue acusado de remolcarse, pero no hizo más que aprovechar el rebufo para volver a la cabeza como se hace siempre y está normalizado cuando quizá se podría poner remedio.

Por todo, y porque San Remo es lo que es y en eso la han convertido creo que las comparaciones son odiosas.

Imagen tomada del FB de Milano-San Remo

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1 COMENTARIO

  1. Las comparaciones son odiosas sí, y la Milán San Remo tiene mucha historia, pero no hay que olvidar (al menos esa es mi opinión) que el ciclismo profesional existe gracias a los sponsors y los sponsors existen gracias a que la gente (y no sólo los aficionados más románticos) miran las carreras y para que estos miren las carreras, éstas han de ser atractivas. Y la verdad es que la Strade Bianchi por paisaje y por ataques se hace mucho más atractiva a la mayoría de los aficionados (exceptuando los más románticos) que la Milán San Remo.

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