Cuando Moser robó un Giro a Fignon

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Francesco Moser es hoy un hombre con poder en el ciclismo. Desde su cargo en la Asociación de Ciclistas Profesionales ha trepado hasta conseguir que su voz tenga cierto peso. En ocasiones habla de ética, buenos modos. Omite su pasado, como otros tantos. Un pasado que habla de una edición del Giro escandalosa, la de 1984, la de hace 28 años, cuando le robó con todas las letras la carrera a Laurent Fignon, aquella sensación rubia que fue a Italia a ganar y no a rodar como tantas otras figuras.

Un rosa ilegitimo
A inicios de 1984 Moser había batido dos veces el récord de hora, aquello que le distinguió por encima de otros logros, luego ganaría en San Remo. Vicenzo Torriani le había dibujado un Giro a su medida, con la única inclusión del Stelvio como gran dificultad. Eran los años de los “Giros de mierda”, asumidos como único expositor de sus estrellas, ajenos al mínimo decoro y equilibrio.
De salida los dos cocos, Fignon y Moser, se pusieron los galones. Un mal momento en Blockhaus alejó al francés de vanguardia. A los pocos días Fignon devolvía el golpe. Consenso en el pelotón: Baronchelli, Panizza y Argentin protegían a Moser. La carrera caía a partir de entonces en una serie de desdichas. A causa de una caída colectiva en un túnel mal iluminado, los italianos armaban una huelga en la base de la subida de Pisticci, donde Fignon quería atacar. Al poco organización decretaba impracticable la subida al Stelvio  “a causa de una nevada”. Aquella fue una información desmentida por una fotografía de un diario local que probaba que la ruta estaba totalmente limpia. El itinerario alternativo evitaba el paso por Aprica
El director deportivo de Renault, Cyrille Guimard, se declaraba estafado pero Fignon no desistía. Lo probaría en Selva di Val Gardena hasta un inoportuno salto de cadena a seis kilómetros de meta.   Roberto Visentini se vestía de antihéroe y no se escondía al acusar a los organizadores de favorecer Moser. “Este Giro es un burdel, una farsa. Se ha decidido que Moser gane a cualquier precio. Siento nauseas”. Dijo ganándose de la repulsa de los aficionados.
Camino de Arabba, Fignon volvía a armarla, ahora a 50 kilómetros, sacándole 2´19´´ a Moser, quien tenía auxilio extra, hasta empujones del público. La última crono de Verona presentaba a Fignon con 1´21´´ sobre Moser, quien bajo la supervisión del profesor Conconi, había modificado la forma de abordar las cronos mediante una bicicleta entonces revolucionaria, con cuadro elevado, un manillar con los cuernos de vaca y ruedas lenticulares de diámetros diferentes. Contra todo pronóstico Moser relegaba a Fignon a 2´24´´. Luego se supo de las ayudas del helicóptero de RAI propulsando al trentino.
Como decimos de aquello han pasado 28 años, pero la vergüenza de saberse ganador en tales circunstancias no prescribe. Aquel Giro figura en el  palmarés de Moser, pero ¿se sabe ganador en buena lid?. Lo dicho hay gente de otra pasta. 

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2 COMENTARIOS

  1. […] Moser también tiene un Giro, el de 84, una carrera marcada por las múltiples influencias que concurrieron para que ganara un italiano ante la insolente juventud que despertaba de Laurent Fignon, que a todas luces fue el ganador moral de aquella carrera. Público hostil, helicópteros que empujaban en las cronos,… Moser debió ganar por lo civil o lo criminal. Así lo hizo. […]

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