Las cuentas no salen en este Tour

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Miro la general del Tour a cuatro etapas para el final, tres de ellas de montaña, genuinamente alpinas, y una intrascendente y nocturna, y las cuentas no salen. Si trazamos una línea imaginaria, pero marcada y honda, entre el sexto y séptimo clasificados, eso es entre Joaquim Rodríguez y Laurens Ten Dam, creo que estamos en la certeza de que los hombres del podio saldrán del catalán hacia arriba. Si a ello le añadimos que Chris Froome ha demostrado en la crono que gana como le parece y cuando se le pica mínimamente, comprenderán que las integrantes del podio tendrán que afinar mucho en las próximas tres etapas si quieren optar a pisar el ansiado cajón parisino.

Segundo a cuatro minutos y medio del líder, Alberto Contador parece en creciente forma, esa que lleva meses buscando. Cuatro años después ha vuelto a firmar una crono decente y se muestra como el indomable chico de Pinto que siempre fue y que ahora se justifica más que nunca. Derrotado en el cuerpo a cuerpo con Froome, si se deja de tonterías, como las de provocar a Nairo Quintana cuando fue él quien abrió las hostilidades, puede ofrecernos un espectáculo memorable, quizá estéril en la lucha por el triunfo, pero muy válido para atar su plaza en el podio.

Tercero y con el inconveniente de cuajar su mejor grande cuando se debe a un líder, Roman Kreuziger es el comodín que Saxo siempre tiene y nunca activa. Ya no está tan cerca como para inquietar a Froome, pero puede ser útil tanto en este menester como en el de complicar la vida a quienes aspiran a la plaza que ahora mismo ocupa su jefe. Quizá tras este Tour se dé cuenta que ponerse al servicio de otro con su talento haya sido hasta un error.

Cuarto y aparentemente vulnerable camina Bauke Mollema quien en la montaña de los holandeses, eso es Alpe d´ Huez, puede ver sepultadas sus opciones de podio. Su único recurso ha sido el de aguantar, pero el fino hilo que le sostenía con opciones parece romperse. La crono pudo ser el primer paso y no quiero pensar el nudo que le puede implicar el maratón alpino de tres actos que se dispone a afrontar.

Quinto y con la duda de la inexperiencia pero la tranquilidad del trabajo bien hecho, Nairo Quintana es posiblemente quien menos se juegue en este envite y ello le acabe favoreciendo. Es el que mejor va para arriba, al menos hasta la fecha, cuenta con el equipazo del Tour y el hecho de ser su única baza le confiere certeza de movimientos, como vimos en el Ventoux. Todo sopla a su favor, pero cabrá ver si su físico le da lo que gente mucho más curtida pone encima de la mesa.

Sexto y crecido en la empresa, Joaquim Rodríguez está convencido que el podio está en su mano. Despojado de las malas sensaciones que transmitió en los Pirineos y de la mala crono en Mont Saint Michel ofreció versión renovada en el Ventoux y muy mejorada en la crono, donde estuvo en un tris de dar la sorpresa. Con 33 años, carácter a raudales y estando de vuelta de todo, augura ser el dinamitero de la carrera. Esperemos que así sea. El espectáculo se lo agradecerá.