¿Cumplirá Bradley Wiggins su palabra?

1
0
vistas

Año 85. La Vie Claire es el mejor equipo del mundo con muchos enteros sobre el resto. Su capitanía es bicéfala. El joven Greg Lemond atosigaba al jefe Bernard Hinault, relamiendo la efeméride del quinto Tour, sólo obtenida por Anquetil & Merckx hasta entonces. El tejón le dijo al pupilo: “Tú tanqui, que este año gano yo y al siguiente te ayudo a ganarlo”. El californiano asintió. Y así ocurrió, Hinault se hizo con su quinto Tour pero hipotecado verbalmente para el siguiente.

De la Rue Rivoli a la Plaza de la Concordia y de amarillo 
Las cosas en éste no resultaron tan claras. “Donde dije digo,…”. Hinault rompió el pacto y se lanzó furibundo a por el sexto. Lemond, paciente como siempre  ha sido, le dejó hacer hasta que el Superbagneres el organismo del campeón vigente dijo basta. Al final, sí, Hinault tuvo que calzar la travesía de Lemond. Un final feliz con foto de familia: aquella de ambos atravesando el zaguán de Alpe d´ Huez cogidos de la mano.
Desde La Vie Claire, el experto en ciclismo no ha hallado un dominio de la dimensión del Team Sky. Quizá el Telekom en los años de hematocrito saltarín, pero poco más. Primero y segundo son palabras mayores, ni siquiera comparable al primero- tercero de Contador y Armstrong hace tres años o segundo-tercero de los Schleck el pasado.
Sea como fuere, hurgando en el arsenal declarativo de Bradley Wiggins, el recién ganador del Tour afirma que no se le caerían los anillos en ayudar a Chris Froome en su objetivo francés. Wiggo es más listo que Hinault y no precisa fecha. Que sea la carretera quien lo dicte, el triunfo es goloso y engancha.
David Millar le dedica un espacio destacado a Bradley Wiggins en su “libro-bandera”. Habla en términos elogiosos de él hasta un momento: el Tour de 2009. Garmin encontró en este persecucionista una opción para ganar el Tour. Wiggins quedó cuarto y con la sensación de que sus proyecciones futuras le ubicaban en el podio, si no más arriba. Las reacciones de Wiggins en aquel contexto fueron muy bien descritas por Millar. Una vez se vio encumbrado entre los mejores, Wiggo ni dudó en hacer valer su caché dentro del proyecto Sky, que recién arrancaba entonces. La innegable relación con Dave Brailsford hacía presagiar en Garmin que Wiggins tenía las horas contadas.
Pero ello no fue excusa para que el inglés tuviera las mejores ayudas de su equipo, recordemos que en esa plaza Christian Vandevelde, un corredor abnegado como pocos, tuvo mucho que ver en el Col de la Rome. Wiggins sin embargo, según relato de Millar, dio la callada por respuesta. Desapareció de la vida social del equipo y ni si quiera tuvo un “thank you” para sus muchachos. Yo, si fuera Froome, tendría ese capítulo muy a mano.
De cualquiera de las maneras y completando el serial de perfiles que Wiggins ha surtido estos días en la prensa, he podido hablar con dos personas que conocen al inglés de sus años de pista: Sergi Escobar y Jaume Mas, rival y entrenador del rival. Ambos pudieron a aspirar a hacer más grande su leyenda si por un casual Wiggo se hubiera centrado en la carretera un tiempo antes.
Escobar ha competido contra el inglés en seis mundiales y dos olimpiadas. “El primer recuerdo que tengo de él es en el Cinturón Internacional a Mallorca.  En el prologo ganó y yo quedé segundo a centésimas” comenta el dos veces medallista en los juegos de Atenas. Para Escobar Wiggins es frio e inteligente. Un campeón con todas las palabras que entiendo debe mostrarse serio frente sus adversarios. Es un tipo que siempre he visto tranquilo, parece que nunca tiene prisa, creo que cuando va a competir va para hacerlo muy bien y muestra una grandísima seguridad”. El antiguo seleccionador olímpico Jaume Mas lo describe como “metódico y disciplinado. Muy serio en competición, como todo el equipo inglés. Las veces que lo he tratado ha sido correcto. Hay muchos que por ganar la carrera de su pueblo se creen dioses”. Sobre el reconocido alcoholismo Escobar dice que “él mismo cuenta que si no fuera por el ciclismo y el apoyo que recibió seria un alma perdida. Creo que en 2003 cuando fue campeón mundial cambió su vida”. Ya ven un soplo, una tarde inspirada en esos Mundiales, que creo que se celebraron en Copenhague, dio un vuelvo que nueve año después ha derivado en un Tour, nada menos que un Tour. 


Fotografía tomada de www.amigosdelciclismo.com 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

1 COMENTARIO

  1. La lealtad entre personas que desean un mismo objetivo es algo dificil.Yo creo que Froome debería poner tierra de por medio entre el y Wiggins, siempre que un contrato se lo permita. Como siempre… aprendiendo de tus relatos

Deja un comentario