De cómo la UCI pisotea la esencia del ciclismo

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En Europa el ciclismo es un deporte que va camino de ser bicentenario. Las competiciones como tales arrancaron ya en el siglo XIX mediante ensayos amateurs, tanto en ruta como en pista,  que luego darían luz a leyendas que hoy en día siguen en pie. La últimamente vilipendiada París-Tours es uno de los testimonios de ese ciclismo de prehistoria. De aquellos lodos llegaron estos barros en forma de calendario histórico, esa categorización de la UCI, que se componen en exclusiva desde el parqué europeo.

Los primeros ensayos de mundialización del ciclismo fueron muy saludables. Como hizo Juan XXIII en el Vaticano, abrió las ventas, aireó el ambiente y cejó el monopolio de las grandes potencias en esto, es decir Italia, Francia y Bélgica. Nos llegaron sabores latinoamericanos, de mano de los colombianos trepadores, auténticos asesinos de las rampas, que dieron al traste con esa contradicción que hablaba que parte de los mejores escaladores surgían desde los Países Bajos, hay que joderse. Luego llegó una estructura que con el tiempo se revelaría histórica, el Seven Eleven. De su mano crecieron Greg Lemond y Andrew Hampsten, no pioneros, pero sí garantes de un salto cualitativo. Al tiempo desde Oceanía los primeros australianos pisaban territorio viejo. Phil Anderson responde al perfil de canguro de fortuna en lides ciclistas. Era tan caro pagarse el pasaje que sólo los muy buenos venían para quedarse.

Esos tiempos románticos del exótico austral o pintoresco colombiano han pasado a mejor vida afortunadamente. Sin embargo, la segunda mundialización del ciclismo, la que vemos estos días no parece tan saludable como la de entonces. Aquello aireó, esto huele a podredumbre. En su elección el presidente de la UCI vigente, Pat Mc Quaid desbancó en la lucha al llorado Gregorio Moreno y lo hizo por el voto de las federaciones pequeñas, las ajenas a las grandes potencias europeas, lejos de la órbita de los mejores organizadores. Voilà, aquí los ineptos que el otro día referenciábamos hablando del alegato de Pereiro. Aquella asimétrica elección arrancó un calvario que ahora emerge violenta.
Estas semanas hemos presenciado como al tiempo que escuadras del primer nivel como Geox o HTC han dicho adiós, corredores asiáticos (desconocemos los baremos de sus pasaportes biológicos) mercadeaban sus puntos UCI, los venidos quizá por el clientelismo de la federación internacional con las de esos países, para dar a uno u otro equipo una plaza en el máximo nivel. La clave de estar en el máximo nivel reside en el Asia Tour. Fran Reyes ya nos contó en su día cómo funciona esto. Con ello la UCI desprestigia y apuñala valores sagrados atribuidos ciclismo, tales como a lealtad y el sacrificio. Con este sistema un gregario no vale una mierda, y su presencia o no en puntos, y por tanto caché para equipo no es prioridad. Ciclismo deslegitimado, ciclismo deshumanizado, eso es lo que nos otorga el ente que estos días anda liado en emplumar a Contador. Tenga o no razón el pinteño, le sea o no favorable el fallo, no lo duden, aquí la UCI sí entregará lo mejor de sí misma, o lo peor según se mire.

Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,… 

1 COMENTARIO

  1. Con el respeto que se merecen, creo que uds la prensa, deberian empezar algo para acabar con esto. Unirse, apoyar y alentar a los ciclistas para acabar con esta mierda que gobierna al ciclismo actualmente… En serio, uds deberían empezar con un apoyo, algo. Yo vivo en México y poco se puede hacer desde aca, pero uds… Hagan algo, motiven a los ciclistas, empezando por españoles, a terminar con esta puteria de mcquaid y su bola de pendejos atras de el rigiendo la UCI

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