De runner paralímpico a ciclista de éxito en tiempo récord

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Lamento, de veras, no hablar más de ciclismo adaptado. La vigencia de otros temas, la comodidad de un servidor y la propia inercia hacen complicado que estas historias absolutamente increíbles no tengan más presencia en este cuaderno. Mea culpa.

Como muestra del calibre de las personas que lo practican mirad esta pieza escrita sobre las sensaciones que me transmitieron algunas de sus actuaciones en los paralímpicos londinenses. Es cierto, cada paralímpico encierra una historia excepcional. Entonces hablé de casos cuya sola mención ponen los pelos de punta. Ahora, que estamos en capilla para los mundiales de la especialidad, allí en Canadá, quiero explicaros la historia de uno de los integrantes de los tándems que competirán al otro lado del charco.

Conocí a Ignacio Ávila en una carrera. Fue cerca de casa, en Hospitalet. Era una prueba pequeñita, organizada por un colegio que tenía alumnos cortando calles y marcando el recorrido. Incorporaba tramos complicados, tierra, parques, bajadas,… hacía un frío de mil demonios. Recuerdo que Ignacio me explicaba los problemas que tuvo al trazar en algunas curvas por su deficiencia visual. Quedó segundo, creo. Poco después coincidimos en Esplugues, ahora en casa. Volvió a quedar segundo. Luego estuvo en los Juegos Paralímpicos de Londres.

Ya entonces barruntaba un cambio. Su trayectoria como atleta paralímpico había tocado techo. Sabía que ir más allá de lo logrado le exigía un esfuerzo que quizá su cuerpo, recién operado además, ya no estaba dispuesto a asumir. Si quería seguir debía hacer un reset. Sí, reinventarse, eso que gusta tanto nombrar estos días.

Y en estas que encontró un compañero ideal, quizá con el mismo punto de locura que él. Hablo de Joan Font, un personaje en sí mismo que no creo le quede  modalidad ciclista por probar. Le recuerdo ciclista de carretera, de ciclocross, de pista,… y ahora de tándem. Ambos acaban de ganar la Copa del Mundo y ambos ambicionan el Mundial. Queda mucho para Río, pero antes Ignacio nos explicó cómo un día dejó las zapatillas de runner para acoplarse a unas calas y triunfar en el ciclismo como lo hizo en el atletismo.

 

 

  • ¿Por qué dejas la carrera a pie?

 

  • “A un año de los JUEGOS PARALÍMPICOS de Londres pasé por una operación en la cadera de la cual no me acabé de recuperar del todo. Estuve todo preparando los JUEGOS PARALÍMPICOS con graves molestias y aun así ese mismo año logre hacer marca en 1500. Los resultados en Londres no fueron los esperados y me quedé fuera de becas. Eso me devolvía otra vez al mundo laboral, por eso decidí dar un cambio en mi vida y después de 15 años dedicados al atletismo, me decidí por el ciclismo”

 

  • ¿Qué diferencias hay entre la carrera a pie y competir en un tándem?

 

  • “En la carrera a pie en pocas ocasiones he necesitado la figura de un guía, prácticamente lo hacía casi todo solo, desde entrenar gimnasio a las competiciones. En el tándem las cosas cambian y mucho. Primero la figura del piloto es importantísima, sin él no podría competir. Acostumbro a hacer mucho rodillo e ir al parc ciclista al margen de salir en una grupeta que me vaya cantando los posibles obstáculos en carretera. La competición en tándem es adrenalina pura, velocidad, riesgo, no conduces tú y esas sensaciones en la carrera a pie no las tenía y aquí sí. Todo eso me gusta

 

  • ¿Qué retos te mueven encima de un tándem?

 

  • “Tengo algunos pensados y algunos ya los he logrado como ha sido ganar la Paracycling internacional Bizkaiko Bira, ser campeón de España en contrarreloj y que me convoque el seleccionador Félix García Casas para las diferentes copas del mundo. El futuro para por hacer un buen Campeonato del Mundo –en ello está estos días- y como no, llegar a los JUEGOS PARALÍMPICOS de Rio 2016 y hacerlo lo mejor posible”

Foto tomada del FB de Ignacio Avila

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