¿Deporte anestesiado? No, gracias

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Los que sabéis de las aficiones de quien esto escribe, tenéis constancia de mis pinitos en el mundo runner. Sin ser nada del otro mundo, poco a poco he ido granjeando marcas que han merecido la felicitación de la gente. Casi sin saberlo, urdiendo a diario, juntándome con gente mucho mejor que yo, intentando sufrir su estela, siendo medianamente disciplinado en la comida,… con todas esas cosas, he logrado unas marcas muy dignas e incluso dos trofeos en sendos podios, algo que ni siquiera soñaba hoy hace un año.

Cuando ciertas personas de mi confianza, que además puedo considerar amigos y que tienen un conocimiento del deporte mucho más profundo que yo, me dijeron “a partir de ahora verás muchas cosas raras alrededor tuyo” entendí rápidamente a qué se referían pero mostré incredulidad. ¿Globeros, auténticos aficionados, inexpertos e imberbes en el esfuerzo supremo tomando cosas raras? “Vamos hombre” pensé.

Pero no, se ve que estila y que es incluso hasta una moda, una podredumbre tan instalada, que cada vez que la policía rasca un poco saltan nombres y personas que en la vida imaginarías en tesituras iguales. Este martes en Barcelona por ejemplo, los Mossos realizaron una redada que dio con hueso, es decir con redes, tráfico y sustancias venenosas corriendo de mano en mano para, sorpréndanse, vacilar con los amigos que yo he marcado un registro antológico.

Sinceramente no lo entiendo. Ni lo entiendo, ni quiero entenderlo. Es dantesco saber que competimos con gente anestesiada de cerebro y piernas para que puedan sacarnos de punto en un momento preciso de la carrera, de una carrera, que es sólo eso, una carrera, un domingo por la mañana, bien sea de runners, o bien sea de ciclismo master y veterano, que una vez recoges la butifarra, el regalo y el trofeo, si procede, vuelves a casa, te das un homenaje en la mesa y una señora siesta pues al día siguiente vuelves a tu rutina de trabajo, niños, familia y otros menesteres.

Es más puedo entender, y sé que a muchos esto os decepcionará, que un deportista profesional se juegue su salud y reputación en una mejora de marcas que en su cuenta corriente tendrá reflejo inmediato. Estos días he sabido de la profusión de una sustancia en el pelotón profesional, los ingleses lo llaman “pain killer” y no deja de ser una especie de atenuante del dolor, algo así como un desinhibidor que lleva al corredor a no valorar las situaciones de riesgo en carrera.

La opción que en nuestra última #RadioVuelta apuntábamos de tarjeta a los temerarios va en esta línea, pues la profusión de accidentes “evitables” está al orden del día, a juicio de los gestores de carreras, especialmente las flamencas. Ya lo ven vivimos en una sociedad anestesiada y medicalizada. Hace poco un amigo que empezaba a correr ingería un Nolotil ante la previsión de que le doliera la rodilla. Claro que si esto pasa entre auténticos profanos porqué habremos de escandalizarnos cuando los Mossos salen con las manos llenas cuando echan las redes, al fin y al cabo, es lo que hay.

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