El descrédito del antidopaje

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El otro día vi “El informe Robinson” que hablaron de los límites en el deporte. Uno de los que intervinieron dibujó cómo habría de ser el primer atleta que bajara de las dos horas en la maratón, así que imaginados que, como no podía ser de otra manera, se habló de dopaje y trampas, porque sencillamente hay cosas que con sólo mencionarlas, el sub 2 horas en la distancia de Filípides, se te va la olla.

Y habló uno de los pesos pesados de la AMA, la Agencia Mundial Antidopaje. No sé si fue el CEO, el vice-CEO o el tercero, pero era una voz autorizada y representativa. Su discurso obviamente iba encaminado a la caza del tramposo y su camarilla, reconociendo que incluso con todos los esfuerzos del mundo, hay un porcentaje de tramposos muy significativo en el deporte que sobrevive por encima de las reglas y los controles, sin concretar en ninguno por eso. Convino que el futuro éxito de su agencia pasa por los gobiernos y sus aportaciones por un deporte limpio, cosa que no deja de horrorizarme, viendo las arcas de ciertos estados que no tienen para lo prioritario, como para pensar en cazar dopados.

Estos días la AMA ha sido objeto de varios ataques informáticos. Dicen que son rusos. Cabrear a éstos es lo que tiene y esta gente no vacila en el momento de entrar sin llamar. Se ve que han sacado jugosa información de atletas, principalmente estadounideneses, con TUE, ese certificado que te permite tomar algo ilegal por motivos de salud.

En esa documentación va el historial de dos ciclistas, los faros del dominio británico, Chris Froome y Brad Wiggins, que también tuvieron sus avisos y pertinentes TUE que les permitieron seguir compitiendo. El caso de Froome es del 2013 y 2014, año en el que fue filmado en el pelotón del Dauphiné inhalando algo, ¿el qué? él sabrá, pero es como si la sucesión de piezas se empeñaran en encajar.

De esta historia por eso se sacan dos moralejas. Por un lado la expedición de TUE y la seriedad de la misma. Cuando hablo con gente de a pie no da crédito que la población de deportistas tenga un porcentaje mucho más elevado de enfermos que la población normal. Dolencias varias, y principalmente respiratorias, son las más usuales y que se argumentan para tener el certificado que permite según qué cosas. Esa política y la imagen que se da la misma debería preocupar a la AMA, y a quienes velan por el antidopaje, casi tanto como las vulneariblidades de su sistema.

Un sistema que ahora mismo es un elemento de incertidumbre más en la vida de deportistas de elite, como si su vida fuera sencilla entre sospechas, obligaciones y sacrificios. ¿Con qué tranquilidad vive Froome ahora mismo sabiendo que sus datos están en manos de saber quién y con qué objetivos?. Ya e pillaron los del Ventoux y ahí hubo tantos juicios como personas los emitieron. Al final, esto es el pez que se muerde la cola y así es realmente complicado estar tranquilo y confiar en el establishment. Dice que estamos mucho mejor que antes.

Imagen tomada de http://en.espn.co.uk

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