Desinterés, generosidad, entrega, hablamos del gregario

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El gregario es desinteresado, una forma de amor dentro del deporte, que en ciclismo alcanza su máximo significado. Un hedor de incondicionalidad, obviamente remunerado de forma puntual, pero con ese plus de entrega que sólo un gregario del alma puede darte. En la historia, grandes auxiliares en la carretera han habido muchos, y con toda seguridad omitiremos a muchos que merecerían salir aquí.

Anteayer comentamos sobre la suerte de campaña que estaban efectuando los tres mejores resortes de Alberto Contador en su ausencia. Obviamente nos valió alguna pulla, nada importante, pues generar debate es nuestro principal objetivo. Con toda la naturalidad un servidor quiso expresar la oportunidad desperdiciada en términos de lucimiento personal de Dani Navarro, Jesús Hernández y Benjamín Noval, nunca minusvalorar la figura del gregario, esa pose que siempre hemos apreciado como ahora queremos demostrar.
La primera vez que quien esto escribe se sintió prendado del trabajo de un gregario se remonta al primer Tour ganado por Miguel Indurain. El navarro afrontó en clara ventaja el tramo final de carrera una vez se fue con Chiapucci en Val Louron pero le quedaba el reto de l´ Alpe d´ Huez. Aquel día asistimos a una magistral lección de Jean François Bernard, quien no contento con secar a Gianni Bugno, no tuvo opción de descolgarse hasta casi la cima, realizando un ejercicio de desinterés tal, ahí retorcido en su máquina, que la mejor ovación en las calles de la estación de esquí fue para él.
Con los años supe de excelentes gregarios. Apreciados por el populacho con el cariño de sus líderes. Hemos visto a enormes pros. Qué cintura más protegida la de Tony Rominger con Francisco Mauleón, Fernando Escartín, Jon Unzaga y Fede Echave. Gestos desinteresados. La ONCE tuvo un buen puñado, algunos en exclusividad, como Alberto Leanizbarrutia o Herminio Díaz Zabala, a quien vimos despoblar su testa en favor de terceros. Otros lo disfrutaron en el cuadro amarillo y en otros: Iñigo Cuesta. El Triqui Beltrán, qué hombre, qué triste final le tuvo el destino. Y qué me dicen del eterno de Miguel Indurain, Marino Alonso, un cántabro que sirvió su clase a favor del mejor de nuestros ciclistas de siempre.
Aquí mismo pusimos nuestro punto de desacuerdo cuando la UCI introdujo normas y tablas que declinaban el valor de los gregarios. Nunca un deporte donde gana uno tuvo que estar tan agradecido al trabajo de unos cuantos.

1 COMENTARIO

  1. Ni imagino, ni quiero saber que normas introdujo la UCI para los gregarios. Creo que su trabajo en las carreras son el "alma mater" de estas.Que hubiera sido de Iván Basso sin Carlos Sastre, o de este último sin su amigo, más que gregario Iñigo Cuesta.Como tu bien dices, desinteres, generosidad, entrega y buen hacer de todos los gregarios del pelotón ciclista.Para las pullas… oidos sordos.

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