El despropósito de Michael Boogerd

0
11
vistas

Michael Boogerd es uno de los mejores ciclistas del periodo más oscuro de la historia del ciclismo, esa que va desde mediados de los novena hasta bien entrada la primera década del 2000. Fue un ciclista omnipresente, que no optó, pese a que en su país quisieron verle más arriba, a ganar el Tour, pero que sin embargo rara era la vez que no estaba delante, con su casi perenne maillot tricolor de campeón holandés, en todas las carreras que tomaba parte.

No ganó tanto para lo mucho que batalló, sin embargo, se dejó la salud en el empeño de fraguar un palmarés cuajado de perlitas, como una París-Niza, una Amstel –la carrera por la que suspira cualquier neerlandés- y dos etapes en el Tour, una de ellas nada menos que en La Plagne, tras una escapada de esas que son de época.

Pero como digo Boogerd perteneció a la época más sórdida del ciclismo, de hecho su ciclo profesional (1994- 2007) se solapó con ese ciclo. Hace tres años confesó sus pecados, muy al estilo de otros corredores del momento: se dopó de forma puntual, “sólo la puntita” y para ocasiones muy especiales. Dijo que nunca puso en peligro su salud y que EPO, transfusiones y esteroides fueron la base de su dieta.

Boogerd dejó el ciclismo el año 2007 tras una excelente labor a favor de su compañero, líder y a la postre expulsado del Tour, Michael Rasmussen. Hasta que el danés fuera puesto fuera de la carrera, en la cima del Aubisque, Boogerd ejerció de gregario ejemplar, marcándose subidas antológcas como al Port de Bales, en la jornada que ganara Kim Kirchen porque el que cruzó primero la meta ese día, Alexander Vinokourov acabaría expulsado por dopaje.

Pues bien, nueve años después la UCI comunica que sanciona a Boogerd con dos años. Entiendo que la ley está escrita para aplicarla, que dejar cabos sueltos no es de recibo, que no hay excepciones y todas esas cosas, pero cuando la ley actúa de forma tan tardía, ¿es necesaria aplicarla?, y sobre todo ¿es tan decisiva como si se aplicara cuando corresponde?

Boogerd trabaja en estas fechas en el Roompot-Orange, el proyecto que un día quisiera ser tan decisivo como lo fue el de Rabobank, éste por cierto trufado de casos de dopaje. El exciclista lleva a chavales jóvenes que ahora ven este fallo. Yo si fuera el padre de estos críos sinceramente no sabría cómo tomarme que esta persona llevara la formación de mi hijo.

Como vemos al final, mal porque se sanciona mucho más tarde de la comisión de la falta y al mismo tiempo se hace en un momento en que esta persona maneja las riendas de chavales jóvenes. Es como lo que siempre decimos y que Mikel Zabala afirmó aquí hace un par de años: el ciclismo camina más limpio que nunca pero su imagen es tan pésima como siempre. Al final el pasado siempre llama a la puerta y pasar página se hace imposible.

Publicidad

Deja un comentario