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El día que los ciclistas toman Montserrat

Diada Montserratina JoanSeguidor

Mundo Bicicleta

El día que los ciclistas toman Montserrat

El día que los ciclistas toman Montserrat

Tiempo de lectura:3 Minutos

La Diada Montserratina saca todos los coches de la carretera

En Catalunya existen montañas más duras, con un kilometraje de escalada mucho más largo, quizás más bellas, aunque esto podría ser muy discutible,  y sin duda mucho más altas, pero el carisma que tiene Montserrat en el ciclismo catalán no lo tiene ninguna de ellas.

Y si no haced la prueba, preguntad a cualquier cicloturista catalán por la emblemática montaña y comprobaréis cómo se les ilumina la cara,  y os dirán que es un centro mágico, espiritual, lugar de peregrinación, situado en el corazón de Catalunya y santuario de su patrona, la Moreneta,  y que, desde que comenzaron a dar sus primeras pedaladas el reto sin duda era ascender por sus míticas rampas, el primer sueño del iniciado: coronar la sagrada montaña.

Y seguramente os hablarán con nostalgia de su primera escalada, hace ya…

Como dijo en su día el poeta Josep Carner “es el sueño hecho montaña”.

Montserrat, el sueño hecho montaña

Por tanto, qué mejor manera de despedir la temporada cicloturista catalana en su cima, para dar las gracias a la Mare de Déu por los logros conseguidos durante el año y pedirle que el siguiente sea mejor.

De esta forma, la Federació Catalana de Ciclisme (FCC) lleva ya 70 años organizando este evento, efeméride que se celebrará este primer domingo de noviembre, convirtiendo este día en una jornada de fiesta, de encuentro de ciclistas llegados de todo el país.

La Diada Montserratina no es una marcha cicloturista al uso: no existen inscripciones previas, ni recorrido fijo, ni avituallamientos, ni chips, ni cronometrajes, ni por supuesto tienes que pagar nada.

Tampoco es obligatorio subir por la tradicional, y más dura, vertiente de Monistrol, ya que hay alternativas algo más accesibles, pero cualquier cicloturista querrá hacerlo por el lado clásico y probarse en sus rampas, no muy fuertes, pero exigentes, sobre todo para las fechas en las que estamos y aquí seguro os encontraréis más del 90 % de ciclistas ascendiendo y adentrándose en pleno parque natural.

Cambrils oct.2018

Es un domingo que toca despedida y cierre, y hay que cumplir con la tradición. Son muchos los clubes que parten desde su población de origen, portando en cabeza y con orgullo sus estandartes que, posteriormente, serán bendecidos por el Pare Abat.

Desde la población de Monistrol, al pie de la “montaña serrada”, tomaremos el desvío en el cruce a la izquierda que nos llevará carretera arriba al monasterio, que a esas horas de la mañana ya será todo un hervidero de ciclistas.

En ese momento las bicicletas tomarán la carretera a los demasiados coches y autocares que llenan la subida al monasterio cada domingo.

Será nuestro día y nadie nos lo quitará, aunque para eso tendremos que oírnos de todo, y es que a los vehículos a motor cada vez les costará más adelantarnos.

Pitos, bocinazos… más de uno nos dirá que por qué no nos vamos a correr al velódromo. Qué le vamos a hacer, también forma parte del encanto de la Diada.

Y éste quizás sea el único punto negro: que en un día como hoy la circulación no se restrinja al menos en su carretera principal.

La dureza de Montserrat

Aunque el alto de Montserrat (a 726 m. de altitud) sea considerado un segunda,  no deja de ser una ascensión dificultosa y con una media “difícil” (según Joan García Ayllón –Ciclistes!-) del 6,90 % de media en 8,2 km.

En pocos kilómetros habremos ganado ya una altura considerable, con unas vistas preciosas a la derecha del río Llobregat y del parque natural de Sant Llorenç del Munt, así como de la inmensa pared y rocódromo natural de piedra calcárea de la montaña que se nos viene encima.

Durante la ascensión de este domingo sentiremos ya en la piel que hace bastante fresco y comprobaremos que aún hay pequeños bancos de niebla y un inconfundible olor a otoño que nos envolverá: olor a hojas mojadas.

De todas maneras, mientras ascienda la larga serpiente multicolor de la que no se verá ni la cabeza ni la cola, el día se irá aclarando y el sol empezará a lucir con fuerza.

La tipología del ciclista/cicloturista que nos encontraremos será de lo más variopinta:  los habrá que te pasarán como motos, los que llevarán un ritmo más cansino, los que se reirán de todo, los que irán hablando por los codos,  los que dirán cuánto falta, jóvenes y no tan jóvenes, viejos y no tan viejos, mujeres, niños, beteteros, ruteros, los que subirán en tándem, gordos, flacos, atléticos, los que aún irán de verano o los que ya vestirán de riguroso invierno… todos tendrán su espacio esperando arriba.

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Seguiremos avanzando, y cerca ya de la barrera del peaje, nos encontraremos con la rampa más dura de toda la ascensión en una curva a la derecha al 13 %, que se hará realmente dura, más si cabe porque, a estas alturas, los coches parados haciendo cola para entrar, dificultarán el paso de las bicis siendo a veces incluso algo peligroso, pero hay que ser optimistas: ya casi estaremos arriba.

Al pasar por el peaje ya veremos a miembros de la organización repartiendo los vales, que habremos de canjear en la carpa montada arriba por la organización, para llevarnos el preciado pin conmemorativo de recuerdo y que la FCC viene obsequiando a todo aquél que asciende desde el año 1994.

Montserrat JoanSeguidor

Cicloturisme català

Ya estaremos en el último kilómetro, y me vendrá de nuevo a la memoria mi “biblia” cicloturista (-Ciclistes!-) donde Joan García nos lo describía con un claro y contundente “últim quilòmetre s’atrafega”.

Y bien es cierto que se atragantará, pero lo superaremos y ya llegaremos a la explanada del monasterio donde miles de ciclistas nos reuniremos para recibir la bendición del Pare Abat.

Y sí, miles, porque seremos más de 2500 cicloturistas.

Será para mí una Diada Montserratina más pero la disfrutaré con los compañeros como el primer día.

El ambiente será extraordinario.

Una matinal espléndida.

Fotos, regalos, abrazos, agradecimientos,  nuevos proyectos y… ¡qué bonita es la montaña!

Todos aquellos miles de maillots, ofreciendo toda una gama de colores, todas aquellas bicicletas, habremos tomado Montserrat, nuestra montaña insignia.

En el descenso, siempre peligroso, comprobaremos los “daños colaterales” que habremos producido a los vehículos a motor: todo un rosario de coches en caravana, encerrados en su armadura de acero, haciendo cola amargamente desde no se sabe qué hora, mirándonos con caras de pocos amigos: ¡a quien se le ocurre subir en coche en la Diada Montserratina!

Y es que hay que informarse mejor…

En fin, siempre es una buena manera de reivindicarnos y si no haced como yo hago, les grito: “¡¡en bici ya habríais llegado!!”.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de BikeZona

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