Donde cupo Cavendish, ahora cabe Kittel

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Marcel Kittel es un ciclista singular en muchos aspectos. Su apariencia y prestancia física le confieren proyección más allá del ciclismo. No es solo porque esté entre la lista de guapos de alguna fan, y alguno entiendo que también, sino porque su presencia es perfecta para darle el rol de perfecto hombre anuncio del ciclismo, eso que muchas veces ha estado reñido con este deporte por lo famélico y demacrado del semblante de algunas figuras.

Pero es que además Kittel es el perfecto ejemplo de lo que el Giant-Alpecin este año, y sus sucesores Shimano, Argos y etc anteriormente, han ido haciendo estos años: formar velocistas con una vocación anotadora inefable que además se aliña con la proleferación de hombres también rápidos a su alrededor. Un trabajo de mimbre, cuidadoso y metódico en el que Barguil y Dumolin son excepción.

Kittel deja ahora la estructura con la que ha ganado, entre otras muchas cosas, ocho etapas en el Tour y se va a un equipo donde la presion, inevitablemente, crece exponencialente, y todo en un momento delicado para el rubio velocista alemán que se ha tragado un año complicadísimo por las lesiones.

Tres años más joven, Kittel saca a empujones a Mark Cavendish, la otra cabeza de la velocidad mundial, un corredor que a los treinta años o ha tocado techo o los demás le han tomado la matrícula. Cuando el corredor oriundo de Man fichó por Lefevere, con el arco iris en ristre e integrado en el Sky postrado a los intereses de Wiggins, la potencialidad de los resultados que ofrecía era enorme. Tres temporadas después no ha sido para tanto. Cav ha visto que si no es Kittel, son otros, como André Greipel, los que le rebasan por la tangente. El inglés intentará rehacerse, como en un requiebro de la historia reciente, en un equipo sudafricano.

Y todo en un contexto muy complicado para la velocidad, pues las grandes vueltas en bloque parecen haberles declarado la guerra a estos especialistas con las cada vez más pingües dosis de llegadas en grupo. Ganar está más caro y si bajas tu ratio de acierto, los números se resienten. Cavendish da fe. Y no vale hacer botín en las infumables etapas de Oriente Medio, aunque para allí se vaya el próximo mundial, donde o se llega al sprint o se llega al sprint, eso para el jeque está bien, pero para pasar a la historia de este deporte es poco.

Imagen tomada de www.dorsal51.com

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