¿Dónde empezar el exorcismo del ciclismo?

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Hubo un día que en este blog supusimos que el tema Lance Armstrong, si se llevaba hasta sus últimas consecuencias, como vamos camino de hacerlo, podría ser un arma de destrucción masiva. El compañero del Avui-Punt Diari Lluis Simon apuntaba vía pajarito: “Esto es la caja de Pandora”. Pues bien, pues sí. Ahí lo tienen. Va camino de serlo.

En Holanda han sacado a relucir las relaciones de Miguel Indurain con el profesor Conconi. La espiral aunque controlada asume cierta dimensión. No sabemos si irá más allá. Miguel Indurain es una figura reverenciada e idolatrada dentro y fuera del ciclismo, en el deporte y más allá. El navarro no se distinguió por dejar el reguero de enemigos que sí cosechó el tejano. Sin embargo es sintomático. Esto es un sin Dios.

No queremos vanaglorias, pero lo dijimos, y no hace mucho, se ha abierto la veda y en ciclismo se estila la caza mayor, no interesan Reales Sociedades ni menudencias. Aquí se ataca a lo ancho y largo. Se carga con precisión de cirujano, pues la estructura y mimbres que protegen este deporte son tan endebles que la certeza de acierto es muy alta. Si la gente del propio ciclismo es la primera en sembrar la duda y generar incertidumbre, qué no harán los ajenos a este mundillo.

Cuando las brasas del caso Armstrong dejaron de ser eso, brasas, y soltaron llamaradas, nos preguntamos a dónde llegaría la locura revisionista de este deporte obcecado en ser el “coño de la Bernarda”. Como Nico Van Looy dijo: dónde cortamos, a partir de qué año exorcizamos este deporte. Podemos quedarnos en los sucios noventa, el germen del mal al parecer, o quizá actuemos de raíz y queramos saber de los primeros adalides del EPO allá por los ochenta. No busquemos indagar si Merckx fue sólo talento o si Tom Simpson era el único colocado aquel día en aquel Tour.

En ciclismo nada prescribe. Un deporte más que centenario, con carreras y eventos más allá del siglo de vida, una actividad creada sobre una máquina que revolucionó su mundo, que emancipó personas. Esto es el ciclismo en esencia. Esto es lo que se quiere desmadejar. Si me permiten esto es destruir un pasado que alimentó sueños e hilvanó generaciones, como la de los Van Looy, según Nico escribe en este post de su renovado blog.

 

Para que no se carguen el ciclismo o lo que queda de él…