¿Dónde quedó el respeto por el oficio de ciclista?

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David Blanco ha dicho basta. No puede sostener una situación que en muchos casos se volvió dramática hace tiempo. Desde que inicié este blog sostuve que el ciclismo es un pequeño micromundo de cobayas saltarinas en molinillos blancos en urnas de metacrilato de lo que ocurre en el mundo normal. El tiempo creo que me ha dado la razón en parte.

Volvamos con Blanco. El gallego es hombre de historia, no por formación, sino por trayectoria. Tiene en su haber cinco Voltas a Portugal. Lleva escrito en la frente: “Hombre récord”. Él, que cursó administración y dirección de empresas, sabe que un balance no se cuadra si el haber no compensa las cifras del debe. Pasivo y activo, lo que viene a ser. Él tiene un bagaje único, pero no le compensa con los salarios que se mueven en el gremio. El problema es que mucho me temo que no salía a cuenta desde hace tiempo, pero como siempre ocurre en estos casos:  “Vamos a ver si esperando un año…”

Su carta en www.biciciclismo.com es el espejo de muchos ciclistas. Sólo un párrafo para resumir las cosas.

El año pasado me propuse un reto y el resto de factores me daban exactamente lo mismo, habría corrido gratis sólo por darme ese gusto pero eso no puede convertirse en costumbre, entiendo que los patrocinadores están con problemas y que es muy difícil sacar equipos pero no puedo permitir que algunos digan que son equipos profesionales ofreciendo esos salarios. Creo que la solución que se ha tomado de poner un salario mínimo de 2500 euros a los corredores con menos de 25 años lo único que va a provocar es éstos consigan correr por ese “sueldo” hasta esa edad y que en cuanto cumplan los 26 se van a encontrar que prácticamente ninguno tenga equipo y que han sacrificado su vida por nada…

El problema que veo de fondo es que hace tiempo que el ciclista como oficio que perdió el oremus de lo que le conviene y no. Nunca se ha hecho, pero ardería en deseos en confeccionar un cuadro salarial de los ciclistas hace veinte años y ponerlo negro sobre blanco con uno actual. Veríamos hasta qué punto este deporte que se llamaba de alpargata ahora cae aún más a pesar de que se vista de seda.

Por que el colectivo ciclista abrió el grifo de la situación actual en un Tour, el del 98, donde quedó claro que este mundo se empieza por el tejado, pues ejecutan quienes son prescindibles en este circo, arrinconando a quienes el público va a ver a las cunetas.

El ciclismo es vocación, pero ello no significa que se tome por tonto a quienes quieren ejercerlo. Me hizo gracia, hace unos años, cuando con el nuevo escalafón UCI surgieron esos equipos continentales, una marisma en medio de la nada cuya suerte es una entelequia y sus salarios una risotada. Algunos de los corredores que en ellos se entregaron me decían “yo corrí en profesionales”, yo les hubiera respondido, “no, tú corriste entre profesionales”, si no fuera por que me apasiona lo que hacen y por que yo hubiera hecho y dicho lo mismo.

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