¿Es Dumolin el próximo capo de las grandes?

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Dumolin en la capilla durante el BinckBank Tour

La semana pasada acabó con Tom Dumolin en lo más alto del BinkBank Tour, el antiguo Eneco, una carrera de cuño nuevo, que sin embargo se significa como un producto perfecto, por desarrollarse en una época entre vueltas, Tour-Vuelta, en una zona ciclista por excelencia, desde Bélgica a Holanda, pasando por Luxemburgo, y en un tiempo, el estival, que curiosamente ofrece una meteorología más acorde al lugar que cuando se celebran las clásicas.

La victoria de Tom Dumolin pone a dos su casillero de vueltas por etapas este año. Al Giro le añade la de su tierra, un auténtico lujo de palmarés, que se ciñe y supera las expectativas de ese corredor que, recuerdo, acompañó a Wiggins y Cancellara en el podio del mundial de Ponferrada, hace tres años, tan solo.

Entonces veíamos a Dumolin como un croner asombroso, con una prestancia sobre la máquina que era acorde a su plasticidad y elegancia, un ciclista acoplado a una máquina, soberbio en cuestiones de aerodinámica y mejor en el resultado.

Pero Dumolin creció y tuvo una Vuelta a España a su alcance, la de hace un par de campañas, que perdió, esta vez sí, por no tener un equipo que cerrara ese hueco entre puertos por a sierra madrileña. Entonces Fabio Aru le rebañó el triunfo a escasas horas de aterrizar en Madrid.

Aru pudo, pero no Nairo en el último Giro, donde Dumolin demostró que tiene la lección aprendida. Todos esperaban verle derrumbarse en puertos de 2600 metros y lejos de hacerlo salió fortalecido, incluso con un apretón en el pie de puerto que le descolgó de los mejores, incluso con ese hándicap, Dumolin salió a flote.

Como también lo hizo con Tim Wellens en la trampa de etapa que le puso de líder en el Benelux. La variedad de registros de Dumolin huye de los tópicos de corredor que necesita grandes cronos para brillar e incluso ganar, su variedad responde a un ciclista cerca de su madurez, que sigue creciendo, sin grandes aspavientos hacia yo no sé si supremacía, pero sí triunfos de importancia que devuelvan a los Países Bajos tanta y tanta pasión por este deporte.

Dumolin es un corredor que no esconde el cuerpo a cuerpo, cuando le atacan, responde, está ahí y consigue sacar la cabeza, incluso en momentos en los que se le da por muerto, pero lo más importante es que demuestra la humildad de aprender y solventar sus errores.

Wellens se le fue en el Eneco de hace unos años, y le secó en éste. Nairo le puso en bretes similares a Aru, años atrás, y también lo solucionó. Es un corredor con encanto, tiene carisma y se defiende en terrenos hostiles, todo eso, sumado a unas capacidades físicas que son obvias, nos invita a pensar que estamos ante ciclista para rato.

Imagen tomada de FB de Team SunWeb

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