El ala dura de la lucha contra el dopaje

0
1
vistas

Hace un tiempo dimos cuenta de las dos posturas anglosajonas frente al dopaje. Está la del Team Sky, rayando el integrismo contra los tramposos –que nunca les cacen uno de los suyos, y la del resto, donde se postulan los Garmin, entre otros, quienes en sus filas cuentan con “sinceros” arrepentidos e incluso pontifican mediante una biblia escrita por David Millar.

Creo que entre medias, pero quizá más cercanos a los primeros, nadan los de Bike Pure, una entidad que habla de ciclismo limpio como una posibilidad a tocar con los dedos incorporando entre sus adalides a Daniel Martin, Steve Cummings, los hermanos Meyer, Nicolas Roche, Peter Sternina y el inglés de Movistar, Alex Dowsett. También Xavi Tondo figuraba en su lista de mentores. Es curioso ver a varios Garmin en un ente que no es precisamente la madre Teresa frente a los tramposos, pero cosas más raras hemos visto. Se ve que en el equipo de Vaughters las redenciones no fueron bien vistas por todos.

En la última edición de Procycling habla uno de sus cofundadores Andy Layhe detallando toda una carta de intenciones frente a lo que consideran una vaga y ligera lucha de la UCI frente a la trampa. Proponen de entrada una sanción de cuatro años a quien pillen positivo, así a pelo, y luego al reincidente, si a los cuatro años te has quedado con ganas de más, una pena a perpetuidad. Sinceramente no se andan por las ramas ni requiebran con retórica. Les jode mucho ver casos como el de Alberto Contador quien a pesar de ser castigado con dos años cumplió unos meses efectivos de sanción por mucho que se le desposeyera de sus triunfos de 2011. Al fin y al cabo la presencia del madrileño condicionó el devenir de unas carreras disputadas por gente no sancionada.

Para este grupo el ciclismo tiene en la mano un golpe definitivo y mayúsculo a la trampa. Mucho más cerca incluso que otros deportes, pues señalan que frente a los 88 controles ajenos a la competición que realizó el tenis en 2001 se sitúan los cerca de 2400 que efectuó el ciclismo.

Sin embargo aciertan a señalar al ciclista como “el último eslabón de la cadena” y en ello apremian a la prevención. Si en el tráfico de drogas recreativas los golpes van muchas veces al distribuidor, en deporte debería ocurrir lo mismo, así como cargar contra quienes inducen y recomiendan que el ciclista exponga su salud y trayectoria a la filosofía de “ganar a cualquier precio”.

Como todo, resultan opinables las tesis del movimiento pero posiblemente éstas se reflejen en muchas de las impresiones recogidas en la encuesta que la UCI encargó por un ciclismo mejor. No obstante la UCI debería comprender que posturas tan radicales son fruto de su inacción y negligencia en la gestión de un problema que quizá a ella, más que a nadie, le interesó engordar.