El atronador silencio de Jan Ullrich

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Es lastimoso repasar el palmarés del Tour de Francia entre 1996 y 2010. Se trata de una pradera de cobriza y abrasada hierba trufada de socavones. Un emborronamiento generalizado donde, asómbrense, sólo cuatro ganadores son los originalmente proclamados: Marco Pantani, Jan Ullrich, Carlos Sastre y Alberto Contador. Si finalmente cae sobre Lance Armstrong todo el peso de la ley que el público ávido de sangre solicita el terreno más que horadado estará minado y reventado.

Pero miremos. 1996: el burro hecho caballo de carreras Bjiarne Rijs jugaba a campeón siendo “míster 60”. Pasado el periodo de Armstrong, llegaron terribles nuevas. La caballeresca gesta de Floyd Landis en Joux Plane y posterior positivo que dio a Pereiro su Tour en 2006 y el clembuterol y el chuletón de Contador en Pau en 2010. Por medio quedó la dantesca expulsión de Michael Rasmussen en 2007 cuando tocaba el éxito.

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Hace un tiempo, reflexionamos sobre la circunstancia de que muchos ciclistas no se dan por aludidos cuando saltan resoluciones por dopaje de otros que les favorecen. Miremos lo que comentábamos entonces con Carlos Sastre. También Oscar Pereiro quiso quitarle hierro cuando se juzgaba a Landis por pasarle el Tour que en lógica le pertenecía. “Si otros ya han crucificado a Landis, ¿quién soy yo para añadir más leña?” comentó.

En este entorno nos movemos. El ciclismo puede asistir al mayor corrimiento de un palmarés de su historia, le ejecuten uno, dos, tres o todos los Tours a Armstrong, pero todos calladitos y sentados. Sin duda quien más tendría que respirar sobre el tema es Jan Ullrich, rival históricamente maltratado por el tejano. Tres veces quedó segundo el alemán venido del Este en el septenio ganador del yankee.

Sólo conocemos las declaraciones de su mentor Rudy Pevenage. “Todos fuimos víctimas de Lance” concluyó. Nada más. Si Ullrich sacara algo en claro de todo esto, si el Tour ejerciera sin la intención de aplacar sospechas sembrando de nuevas, le corresponderían cuatro ediciones, nada menos que cuatro, y los importes que de ellas se generen. Pues a las tres que perdió en la carretera versus Armtrong se añade la del tramposo Rijs.

Pero claro el Tour en una decisión que en política se diría salomónica dice que puede declarar desierto el concurso de esos años, algo así como decir que si el ganador está podrido no ponen la mano en el fuego por los que fueron segundos. Vamos que poco menos les falta decir que esa pantomima que llaman antidopaje es pura falacia. Una conclusión a la que muchos llegamos hace tiempo incluso cuando se arguye eso de “pasé 200 controles y nunca nada de nada”.

Foto tomada de http://forodeciclismo.mforos.com

2 COMENTARIOS

  1. Tal vez tema, que si habla le "salpique" algo de la mierda que parece se está desenterrando estos días. Yo creo que si su conciencia estuviese "limpia", ya lo habría hecho.

    • El que este libre de pecado que tire la primera piedra.

      Ni con la conciencia limpia, ni sin ella. No hay derecho a ensañarse de esta manera con estas personas (me refiero a los ciclistas en general, hayan dado positivo o no), que al fin y al cabo, no han hecho mal alguno a nadie.

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