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El cazador de cimas

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El cazador de cimas

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Hoy vamos a tener el placer de presentaros a este amigo «cicloturista de leyenda» Ángel Morales. Pero… ¿necesita presentación? Más conocido como morgar, “Ángel es, junto a Mario Ruiz, el mayor fenómeno que hay en España en cuanto a puertos alpinos se trate, ya sea en Suiza, Francia, Austria, Italia o Eslovenia. Y es que ambos maestros coinciden en su apreciación de que esas montañas son mágicas”. Y esto lo dice otro maestro, Juanto, que lo define a la perfección. Ángel junto a Rubén Berasategui y Aitor Antxustegi, sus inseparables compañeros de fatigas, auténticos “cazadores e incansables devoradores de puertos”, nos han deleitado y de paso, por qué no decirlo, nos han puesto los dientes largos a todos con sus maravillosos artículos bajo el título “La vida es sueño”, donde nos han enseñado puertos duros y muy duros, otros “imposibles”, como el ya memorable reportaje sobre el Nebelhorn, puertos altos, largos, pero sobre todo de una tremenda belleza, con sus altimetrías correspondientes, confeccionadas por el propio Ángel, que nos muestra todas estas joyas después de un enorme trabajo de campo sobre el terreno.

Ángel considera su maestro al propio Mario, de quien lo ha aprendido todo y al que conoció hace ya muchos años, ya que en 1987 ya se carteaba con él, cuando aún no existía ni el correo electrónico. Son famosas, y muy valoradas, las altimetrías de Ángel hechas “a mano” en una libreta y a bolígrafo. Una auténtica delicia y una obra muy artesanal, fruto del enorme mérito que supone ir subiendo estos puertos, midiéndolos metro a metro y grabadora en mano, para darnos los mayores datos posibles: altura, curvas, rampas, desvíos… para luego cotejar con los mapas la información obtenida que casi siempre suele coincidir. Y es aquí donde empieza el verdadero trabajo para Ángel para obtener una buena altimetría, utilizando el coeficiente del propio Mario Ruiz.

Hablaros de la vida deportiva de Ángel nos daría para escribir un libro, así que vamos a describiros a grandes rasgos la intensa actividad de este escalador por naturaleza. Gran pobletà, nace en la Pobla de Lillet (Barcelona) en el año 1969 y lo hace así, en su hábitat natural, rodeado por los grandes puertos de montaña de esta bella comarca del Berguedà. Aficionado a la bici desde muy pequeño, sus padres le compran su primera “bicicleta de carreras” a la edad de 15 años, un “hierro” con el que se lanzó aquellos primeros años a “forjar” su leyenda ascendiendo aquellos grandes colls que tenía tan cerca de su casa y junto a los compañeros de su club, el que fue y será el de toda la vida: Els Amics del Ciclisme de Lillet.

Salía todos los domingos con su grupo y en seguida entabló amistad con Josep Puig que le acompañaba a ascender los grandes y cercanos puertos catalanes: La Creueta, Pal, Creu de Fumanyà, Rasos de Peguera… Con tan sólo 17 años se atreve a participar en la Marmotte, con anécdota jugosa incluida. Os preguntaréis cómo le dejaron inscribirse con esa edad. Pues por un error, no buscado por Ángel, en la licencia de aquel año constaba como fecha de su nacimiento el año 1959. Por tanto contaba con 27 años, ¡10 años más de los que tenía! Así pudo participar y acabar, con mucho sufrimiento, esta mítica marcha y quedar definitivamente enamorado de los Alpes y sus montañas, dándose cuenta que los tenía a tan sólo 700 kilómetros de distancia.

Y aprovechando muy bien el error en su licencia, también pudo finalizar con éxito otra épica marcha no menos dura: la desaparecida Isard-Bahamontes, la “reina” de los Pirineos en aquella época. Son unos años en los que Ángel se los pasa ascendiendo todo lo que se puede subir y en poco tiempo corona todos los grandes puertos pirenaicos y los asturianos de los Lagos de Covadonga y el Angliru, creyendo que no podían existir puertos más duros que el “muro” de Riosa.

Pero a él lo que le sigue atrayendo cada vez más son los Alpes y en el año 1989 inicia una serie de viajes para ir conociendo todos los grandes cols alpinos, algo que ha hecho, y sigue haciendo sin interrupción hasta ahora, todos los veranos durante el mes de agosto, que es cuando Ángel, ya en pleno pico de forma de la temporada, coge sus vacaciones y se va con sus amigos a descubrir grandes puertos. Son años de intensa actividad cicloturista, ya sea haciendo salidas y viajes o participando en marchas de renombre internacional como la Fausto Coppi (en tres ocasiones), de nuevo la Marmotte (4 veces más), Maratona de los Dolomitas, París-Roubaix, la Jordi Pérez de Andorra (3), la Campagnolo (2), la Quebrantahuesos (3), la durísima austriaca Radmarathon Otztaler Geliano (en dos ocasiones, ascendiendo puertos como el Kühtai, el Passo del Rombo o el Passo Giovo), la Louison Bobet, la Jacques Anquetil, el Tour de Flandes… y porque no queremos seguir porque el listado es enorme.

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Para que os hagáis una idea, ahora que hace unos pocos años que han descubierto el Zoncolan para el ciclismo, deciros que Ángel ya lo había escalado nada menos que en el año 1992, cuando aún no disponíamos ni de Internet, pero de mapas sí, y es lo que hacía, y sigue haciendo Ángel, tirar de ellos, investigando nuevos puertos y rutas en busca de lo desconocido. De todas maneras, desde hace unos años se impone como norma no repetir ninguna marcha ni ascender los mismos puertos y siempre intenta participar en nuevas, con ascensiones inéditas para él.

Llegamos a 1995 y Ángel conoce a su mujer Raquel y se casan en la misma Pobla de Lillet, en el año 1999, que le seguirá acompañando en su locura por los Alpes hasta que nace en el año 2002 Luis, su primer hijo. Más tarde vendría la parejita, Judith en el año 2006. Precisamente es en el año 2002, ascendiendo el Manghen junto a un simpático italiano charlando sobre puertos duros, cuando éste le habla del Edelweiss, el Malga Palazzo y el Nebelhorn, tres puertos alucinantes, de dificultad “extrema”. Pero para Ángel no hay nada imposible y ya se marca como reto el poder ascenderlos. Después de hacerse con un mapa muy detallado de la zona ya no aguanta más y en junio del año siguiente, en 2003, se lanza junto a su amigo Eudald a “escalar” estos auténticos colosos. Los dos primeros, regulando mucho, no supondrán ningún problema para ambos, pero en el “Cuerno de la Niebla” sucumben a la tremenda dureza que supone enfrentarse a rampas entre el 30 y 40% de desnivel que impresionan y dan miedo. Pero esto sólo había sido un primer intento, porque la cuenta pendiente quedaba ahí.

Pero es en el año 2005 cuando para Ángel se abre un amplio abanico de posibilidades gracias a Internet y a la página web de Altimetrías de Puertos de Montaña (APM) de los amigos Juanto y Ander. A través de su foro empieza a conocer gente y es aquí donde hace amistad con Rubén, primero virtualmente, y luego ya aprovechando una feliz coincidencia de que aquel mismo año ambos estaban aquel verano en Suiza, ya que Rubén estaba allí de vacaciones y Ángel participando en el Alpenbrevet. Deciden llamarse para quedar e iniciar una gran aventura cicloturista. El punto de partida y comienzo de esta locura por los puertos será en Meiringen y ese mismo día superarán los 1961 m de altura del espectacular y duro Grosse Scheidegg. A partir de aquí ya no pararán, componiendo para nuestro disfrute una auténtica “sinfonía alpina” que nos han ido mostrando durante todos estos últimos años en estas mismas páginas.

Como la lista de puertos desconocidos que nos han acercado sería interminable, podríamos destacar el inolvidable viaje del verano de 2006 a Austria y Eslovenia donde ascendieron auténticas salvajadas como el austríaco Grossen Oscheniksse a 2394 m de altura, un puerto de unos 12,5 km con un desnivel medio cercano al 12%, de lo más duro de Europa, o los eslovenos Vrsic o Mangart, este último, según Ángel, un “puerto 10” que lo tiene todo: dureza y belleza, altura y longitud.

En 2007 se unen a Ángel, Rubén y Eudald, otros “grimpeurs” como Jordi, Aitor y Luis Miguel, que los acompañarán a las etapas diseñadas por Ángel, con auténticos puertazos, conscientes de lo que les espera pero no por eso llevándose tremendas sorpresas pensando que no puede existir nada más duro, pero siempre se superan y durante todos estos años han ido ascendiendo puertos como el Monte Crostis y otros con nombres casi impronunciables (¡y durísimos!) como los suizos Männlichen, Pragelpass, Haggenegg o los austríacos Kaunertal, Zirmsee, Zirknitzal, Gerlitzen, Lammersdorfer, y los alemanes Schlappoltalpe, Grüntenhütte, por destacar algunos. Eso sí, estos amigos, pudieron saldar cuentas con el Nebelhorn y en 2008 pudieron ascenderlo, a excepción de los tramos imposibles sin asfaltar.

Vamos a dejarlo aquí, porque si seguimos nos comemos todo el cuaderno, pero sólo deciros que Ángel entrena duro para alcanzar estos retos, con salidas de más de 100 kilómetros subiendo sus queridos puertos del Berguedà, empezando su temporada siempre en marzo y hasta septiembre. El invierno es duro en esta comarca y es tiempo de caminar por el monte o practicar algo de mountain bike, pero sobre todo de planificar nuevos proyectos como el siguiente que tiene en mente, conocer los Balcanes, de momento un sueño para él. Pero ya sabéis que “la vida es sueño” que él se encarga de convertirlo siempre en realidad.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo

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