El ciclismo & Barcelona, dos historias solapadas

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Cuando la ciudad condal anda dándole vueltas a si recibe o no la próxima Vuelta y se barrunta ser sede de la Grande Départ del Tour de 2015, pues en 2014 como estaba previsto en un principio, la gran carrera parece que partirá desde Florencia al producirse el centenario del nacimiento de Gino Bartali, el primera gran nombre de la historia del ciclismo que ganó dos Tours separados por la segunda Guerra Mundial.

Me permitirán ciertos trazos, de mira gorda, de la historia del ciclismo en BCN, pues en ella no entraremos en la cantidad de velódromos que la ciudad tuvo operativos en hasta los años setenta ni la multitud de carreras que desde aquí salieron (Barcelona-Andorra, Barcelona- Madrid, Barcelona- Salomó,…) si bien sí que hablaremos del tremendo bagaje barcelonés en el ciclismo.
De Perpiñá vino precisamente la primera etapa en la que el Tour que pisó Barcelona. Fue en 1957. La etapa salía desde la localidad fronteriza para abordar la capital catalana después de 200 kilómetros. La victoria le correspondía a Rene Privat escapado y en solitario con más de medio minuto sobre André Darrigade. Bernardo Ruiz era cuarto. La siguiente etapa se desarrolló contra el reloj por Montjuic y con Jacques Anquetil, “Monsieur Chrono”, impartiendo magisterio. La carrera partiría al día siguiente camino de Ax Les Thermes. Luego en 1965 llegó la eclosión de Pérez Francés y el rayo Thor en 2009.
En la Vuelta a España la ciudad condal goza de cierta cuota, aunque en su defecto cabe señalar la larga década que ha pasado desde la última vez que la urbe vio la grande española. En 1999 el aventurero Fabio Roscioli, ciclista cuyos éxitos mayores le llegaron en cabalgadas solitarias, apuntaba su nombre en un jarreante día de lluvia en Montjuic, frente al estadio olímpico. Cuatro años antes Barcelona anotó a su palmarés particular el nombre de Laurent Jalabert, vestido de amarillo culminando una jornada marcada por una protesta del pelotón ante lo peligroso del trazado por la montaña olímpica. Bernard Hinault, Freddy Maertens, Rudy Altig, Miquel Poblet, Julio Jiménez y Rik Van Looy pueden decir que un día ganaron en Barcelona.
Montjuic es el lugar indisoluble del ciclismo. Por ejemplo la montaña que nació de una necrópolis judía fue telón de fondo de dos Campeonatos del Mundo. En 1973 el primero de ellos. Sobre el trazado de la montaña olímpica, un pelotón de figuras encabezado por el más grande, Eddy Merckx, se jugó la suerte de un título que se adjudicó ese joven fenómeno llamado Felice Gimondi, al sprint superando, sorpréndanse, a Freddy Maertens y Luis Ocaña. Un desenlace que ya entonces dio que hablar y que aún hoy levanta suspicacias por los intereses comerciales que envolvieron aquel momento y cómo la actitud de Eddy Merckx influyó en el mismo. No fue hasta treinta años después que Merckx y Maertens cruzaron de nuevo palabra.
Once años, el dos de septiembre de 1984, volvían los Mundiales a Barcelona con éxito belga de firma valona. Claude Criquielion llegó destacado por catorce segundos sobre Claudio Corti y más de un minuto sobre Steve Bauer. Con todos los favoritos fuera de juego, Criqui tomó distancia sobre Corti mientras éste pensaba en auxiliar a Argentin. Cuando el italiano quiso reaccionar el belga había tomado excesiva renta.
Siguiendo con Montjuïc para siempre nos queda su Escalada cuya última edición fue la de 2007. En la ladera de la montaña llamada mágica se despedía cada año la temporada. Era norma de la casa ver al campeón del mundo, alguno de los triunfadores de alguna grande y las estrellas españolas. Una carrera de “belle époque” con Merckx y Lejarreta como los más laureados, y una excelsa nómina de estrellas que hicieron las delicias de un público barcelonés que abarrotaba la violenta ascensión al castillo desde el Tiro de Pichón hasta el Castillo. Hoy todo eso son montañas de recuerdos, de tiempos mejores, en los que el ciclismo movía masas en la ciudad condal.
Si Dani Moreno es el último ganador de la Escalada, otro madrileño cierra la historia de otra de las carreras catalanas con Barcelona como epicentro. El madrileño en este caso es Alberto Contador y la prueba la Setmana Catalana. También gestada desde el Esport Ciclista Barcelona, es una de las grandes citas de una semana de la historia del ciclismo español. Una cita que se truncó en 2005 y sin visos de revivir. La Setmana abrió su historia dos años antes que la Escalada con José Pérez Francés, haciendo de Barcelona uno de los enclaves habituales. En la ciudad condal han finalizado numerosas etapas, una de las de mayor consistencia fue la crono que durante años clausuraba la carrera por Montjuic, una crono que entre otros cayó del lado de Pedro Delgado, Alex Zulle y Laurent Jalabert, entre otros.
El barrio barcelonés vinculado por antonomasia al ciclismo es Sants, cuna de la Volta a Catalunya, prueba centenaria. La carrera decana del calendario español ha tenido en la urbe catalana su enclave más frecuentado. Bien fuera a modo de epílogo o de etapa transición, la jornada de Barcelona ha sido grande. Numerosos emplazamientos han testimoniado ese matrimonio Volta- Barcelona: Plaza Catalunya, Plaza Sant Jaume, Avenida María Cristina, bajo las fuentes universales de Montjuïc, el Paseo Colón, el Parque de la Ciudadela, las emblemáticas Ramblas,…
Este lunes se presenta un libro con motivo de los 100 años de la carrera sobre la que se ha hilvanado parte de la vida cultural, deportiva y social de la Catalunya del siglo pasado.
“Last call” para quienes queráis votar en el ciclista más espectacular de los últimos años. Arriba a la izquierda tenéis vuestro lugar para opinar
Si os ha gustado no dudéis en darle a una de esas pestañitas de divertido, interesante,…

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