El ciclismo como si fuera Wall Street

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La portada del ultimo ProCycling desvela de forma indisimulada y evidente el concepto anglosajón de la vida y por ende del ciclismo. Bajo el título de “The power list 2014” señalan con detalle las 25 personas más influyentes del ciclismo actual, incluyéndose entre las mismas, ciclistas –los menos-, técnicos, financieros, gente de la televisión, organizadores y magnates. La lista incluye gente de todo pelaje, muchos de ellos desconocidos al gran público. De algunos de los menos conocidos queremos dar cuenta en próximos post, sin embargo por el momento nos quedamos con algunas caras y generalidades explicadas en este listado del poder.

Una de las cosas que más nos llaman la atención es la total ausencia de españoles en la misma. Hay uno que puede entrar, que está en la puerta, pero que no ha entrado, es Fernando Alonso cuya suerte se vincula al proyecto que como bien recuerdan cada vez que tienen ocasión no tiene todavía nombre. Nairo Quintana es uno de los que puede entrar en ese top 25 del poder mientras que hace cinco años Alberto Contador estaba en ella por motivos de su reinado.

Entrando en harina destaca la poca presencia de ciclistas. Sin embargo hay tres que queremos señalar. Fabian Cancellara sería el prototipo de patrón entendido a la vieja usanza recordando ese capítulo en el que vestido de amarillo hizo parar al pelotón para que esperara a los accidentados Schleck. Luego está Peter Sagan, un ciclista que sobrepasa sus propios límites a la vista de un carisma que puede darle el tamaño de icono. En las locuras que se le ocurran al eslovaco pueden ir las audiencias del futuro. Le sigue Chris Froome, a quien su condición de portador del maillot amarillo le hace referencia por defecto, si bien recuerdan que “perdido el maillot, perdida influencia”. También incluyen a Mark Cavendish, tachado de celebrity, una auténtica tontería, de Cav poco o nada nuevo surge desde hace un tiempo e incluso el guapo, ario y alemán Marcel Kittel puede acabar quitándole la áurea.

En otro círculo, se habla de magnates como Oleg Tinkov, un multimillonario excéntrico de cuyos ceros en la cuenta el ciclismo no puede prescindir, como dando a entender que este deporte está entre la espada y la pared para aguantar a tipos como el rubio ruso. Sobre Alexander Vinokourov no esconden que el ciclismo no es más que un medio para los fines políticos de un personaje que ha hecho de la trampa su modus vivendi.

Obviamente salen los gestores del Tour, el tándem Amaury- Prudhomme, en cuyas manos están los suculentos ingresos por televisión mediante la confección de un calendario paralelo y casi privado que ya está llevando la discordia a alguna de sus carreras, dígase París-Niza o Critérium Internacional, dos pruebas históricas muy castigadas por la pugna entre ASO y equipos.

Y en la órbita de la UCI no podía omitirse el poder del presidente Bryan Cookson quien tiene a bien establecer un mandato donde delegar sea la clave con el objetivo de reducir las diferencias entre el ciclismo masculino y femenino, un empeño en el que la diva Marianne Vos está interesada. Y es que como más de una vez hemos dicho, el ciclismo femenino no es más que un paso obvio y necesario para que este deporte sea finalmente redondo y universal.

Foto tomada de www.zimbio.com

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