El ciclismo en pista se ha ganado un mayor respeto

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Aunque la pista interese en algunos lares sólo en Juegos Olímpicos, y por casualidad durante los Mundiales, sobretodo cuando un tal Joan Llaneras era de la partida, en los ciclos entre olimpiadas se perfila lo que serán esos cuatro o cinco días de pasión máxima en los velódromos. Miremos por ejemplo Londres y el ambiente que se generó en su magnífico velódromo para testar lo que significa esta modalidad en el programa del magno evento.

Estos días se ha sabido que una de las grandes figuras de los velódromos de los últimos tiempos quiere volver para estar presto en Río de Janeiro 2016. No es un cualquiera, se trata del penúltimo ganador del Tour de Francia, Bradley Wiggins, que antes que excelente routier fue grandísimo pistard, sobretodo en la arrinconada modalidad de persecución.

Aunque en su momento nos cuestionamos si Wiggins aceptaría un rol diluido en la cuarteta, parece que el largo inglés tiene claro que su futuro pasa por la misma. Sin embargo el anunciado retorno de Wiggins nos ha abierto la curiosidad por un tema que a día de hoy, a menos de tres años de que los juegos de Rio tengas lugar, no está definido, y no es otro que el programa olímpico.

Si en el anterior ciclo, el que fue de Pequín a Londres, se impuso un engendro a medio camino de todo llamado ómnium en lugar de varias carreras de fondo, no sabemos ahora si la puntuación puede volver al calendario olímpico. Así nos lo confirmó Luis Román, que sabe de una propuesta de la UCI al COI, pero que éste aún no ha decidido.

Es decir pase lo que pase, con un 25% de tiempo consumido entre olimpiadas, no sabemos si el programa de Londres será íntegramente clavado en Río. Curioso, y al tiempo una falta de respeto  a una disciplina que sin ir más lejos decide sus becas y ayudas dependiendo de los resultados olímpicos. Ahora mismo hay ciclistas trabajando en el velódromo sin el horizonte claro y muy posiblemente por cuatro putos duros. Esa no es desde luego la mejor manera de potenciar esta modalidad. Pero ellos sabrán, pues al final el público siempre responde.

Por cierto que conviene mirar más a los velódromos. No mentaremos el caso Team Sky, y sí a un caso muy cercano, sí aquí en España, donde un talento cincelado por peraltes y pizarras de pelouse se ha ganado una plaza en el Vini Fantini. Sí hablamos de Airan Fernández, y no podemos desearle otra cosa que se perpetúe y abra el camino a otros.

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