Connect with us

El ciclismo es bello en otoño

Opinión ciclista

El ciclismo es bello en otoño

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Pequeñas brozas de árbol corretean caprichosamente la carretera de lado a lado. Nidos marrones, de hojas muertas, de hojas bellas a la vista, duermen en los pianos de curvas regadas de humedad. El sol entra de lado, es un sol que no es ciego, es naranja, pero anuncia el frío que pronto llenará el lugar. Las sombras de alargan, la luz es tenuemente más oscura que un mes antes. El ambiente del pelotón es de despedida, un hasta luego de letargo invernal, que será historia a partir de febrero, cuando el hielo y escarcha destronen en la nueva temporada y todo vuelva a rodar.

Dicen, ahora más que nunca, que la bicicleta es para los siete días de la semana. Cada estación tiene su atractivo, especialmente la primavera, verde y rampante como el león flamenco, el verano es del Tour y en el invierno la miradas se van a los circuitos cerrados pero atestados de ciclocross…

Endura LDB Di17

Sin embargo poco se habla del ciclismo de otoño, del ciclismo que como la montaña muda de color y ofrece matices desconocidos en las grandes jornadas de la temporada. Pero son colores y flecos realmente bellos, bonitos y aunque para muchos la temporada muera con el Mundial, tal necedad les deja sin un serial de carreras que arranca en septiembre y dan el pulso de lo que estamos hablando.

Mirad por ejemplo la París-Tours, una carrera que no es ni centenaria porque va por las 107 ediciones, que se estigmatiza como la carrera de los sprinters pero que es un canto al ciclismo de contacto y de rompe y rasga. Corrieron por entre la campiña gala, por entre los “chateaux” del Loira como auténticos posesos para alumbrar un final digno de las salamandras que lo reyes franceses se hicieron pintar en los palacios del lugar con Matteo Trentin demostrando que cuando él entra en un corte puede estar el mejor Van Avermaet, que está jodido. Aunque en descargo del belga le perjudicó una avería.

2
Ya en septiembre vimos carreras de este perfil. En la ciudadela de Namur, cuando Jens Desusseche ganó el Gran Premio de Valonia entre lluvia molesta y climatología desapacible. O el doblete de Jan Bakelants en Italia: Piamonte y Emilia, ésta una de las carreras más bellas por acabar en el santuario que vigila Bolonia. O la Binche que gana Ramon Sinkeldenn tras atacar con todo en un pavé cerca de meta. Se abrían los rivales como Lale Cubino o Paolo Lanfranchi se abrían ante Indurain en La Plagne.

O las carreras canadienses, que son dos pequeños mundiales que ganan ciclistas que arriesgan en el tablero: Rigo Uran y Tim Wellens. O la viejísima Milán-Turín, que desemboca en el barroco de los Saboya alzado en la cúpula de Superga, que gana Diego Rosa, en dulce como pocos dias después demostraría en Lombardía, la estación final de este relato, porque el descenso a los cielos de Nibali fue entre nidos marrones apostados en la curva, humedad en el peralte y nubes abigarradas a las preciosas lomas de Como, lomas que a más no tardar se verán blancas e invernando.

Imágenes tomadas del FB de Giro de Italia y París-Tours

INFO

Bicicletas de carretera para iniciarte en el ciclismo por menos de 500€ 

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
Clic para comentar

Deja un comentario

Más en Opinión ciclista

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Inicio