El ciclismo español, ¿víctima de conspiraciones judeo-masónicas?

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El elemento llamado “conspiración judeo-masónica”, usualmente con el apéndice comunista, ya es complicado aunar palabras de tan diferente género en un mismo entrecomillado, nació en el París de entreguerras, allá por los veinte, un periodo por cierto que no nos suena tan lejano a la vista de cómo derivan los acontecimientos contemporáneos. Aquella mágica solución, lo que hoy llamaríamos “eje del mal”, justificó grandísimas barbaries como el nazismo legitimando otras tan o más grandes como el comunismo.
Los tiempos que corren también hablan de conjuras en la sombra, de conspiraciones soterradas. En ciclismo tenemos lo nuestro. Desde España vivimos con el alma en vilo ante tales amenazas. Los mercados nos quieren joder, nuestros deportistas son cuestionados, sus éxitos literalmente omitidos. Lo vemos con el tema de Alberto Contador, que se alarga y alarga. Lo intuimos con la primera decisión sobre Ponferrada y su mundial, enmendada de forma inesperada –para lamento de algunos- esta misma semana y lo escuchamos de viva voz en las declaraciones del presidente de la UCI. Creo que lejos de hablar de “caza de brujas” la mirada hacia adentro tendría que emerger y ver en qué estamos fallando para ser el objeto de las “malintencionadas” acciones que vienen desde el contexto internacional.
Y es que la imagen de España como “nueva potencia” del deporte mundial camina por terrenos pantanosos. Sólo así se explican los virajes en la resolución de la Federación Española de Ciclismo respecto a Contador a la luz de los argumentos de los primeros espadas políticos. O la incierta decisión de la española de atletismo sobre el fondista Bezabeh. De esta manera justificamos que nos veamos así en la mejor cosecha hispana en el deporte en general y ciclismo en particular.
¿Qué hemos logrado? pues que cuando ojeamos obras históricas como la que el Tour publicó por su centenario en 2003 hablé de la edición como la del “affaire Delgado” sembrando un lejano antecedente sobre lo que hoy padecemos. Esto es sólo un ejemplo, pero tengo otro, píldoras extrapolables para nuestra desgracia. Hace una semana cayó en mis manos un ejemplar de la revista francesa Planete Cyclisme, una publicación francesa de tercer nivel cuyas omisiones resultan clarividentes de lo que piensan de nosotros. Y es que sólo Luis Ocaña, junto a Eddy Merckx, y Miguel Indurain ocupan cuota de cierto, sólo cierto, privilegio. Alberto Contador es mencionado en el final de un artículo que habla de Andy Schleck como “la estrella del futuro”. ¿Sintomático? yo creo que sí . Hablamos de un convencimiento más que una percepción.

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