El ciclismo está muerto sin televisión

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Es raro ver el Puigmajor con nieve, pero esta mañana de viernes de un atribulado mes de marzo, rebosaba blanco esplendor. Mis amigos mallorquines me hablan del raro suceso y apuestan que en horas ese brillo será borrado, emergiendo la rugosidad de la roca. Camina mi taxi por una semivacía avenida paralela  al puerto de Palma. Dejó a la izquierda los molinos, la Llotja gótica. Atravesamos la rambla y desde abajo nos vigila la Almudaina, posiblemente el monumento más original del patrimonio nacional. Encarada al palacio, la catedral y su enorme sala gótica abigarrada de sólidos contrafuertes que se clavan en el suelo que ha de dar lecho al parque del mar.

Miro la estampa con rapidez, antes de que, pasadas las avenidas, vea ese palacio de congresos inconcluso camino del aeropuerto, camino de Barcelona. Miro la estampa con envidia, porque es bella, bellísma, e imagino pasar un fin de semana próximo pos su césped al abrigo de un aire gótico. Miro la estampa y recuerdo la primera etapa de la Challenge de Mallorca, esa que se despachó a media tarde, en diferido, en un hueco de la parrilla de Teledeporte.

Miro esa estampa y pienso cuán injusta fue esa emisión. Recuerdo, a vaga memoria, una catedral a contraluz, desdibujada. Era una sombra negra en un cielo blanco y encapotado. La imagen que dio aquella carrera no era la medida de lo hermosa que es Palma de Mallorca, de lo increíble que es la isla en sí.

Porque en España hemos entrado en un círculo vicioso. Tenemos carreras low cost fruto de la crisis y en el obvio recorte de números la televisión es uno de los grandes damnificados. Sin carreras en directo, con diferidos de dudosa visibilidad y poca transmisión al exterior ahorramos dinero, pero también negamos a la carrera su legítimo derecho de crecer por donde debe crecer, es decir, siendo rentable a su mecenas y generando impactos que desde luego así ni se huelen. Si ayer hablábamos del atractivo de remozar carreras que se dejaron de celebrar, enhebrar tal propósito es impensable hacerlo sin televisión.

Estos días la Volta a Catalunya también suscita comentarios por su retransmisión. Es obvio que no es la mejor, pero creo, sinceramente, que mejora lo de años anteriores, algunos de los cuales no hubo ciclismo en directo. Ruben Peris, su cabeza visible, comenta que percibe mejoras en el contexto. Espero que éstas se plasmen en retransmisiones World Tour, es decir las mismas que vimos por ejemplo en una carrera de su mismo calibre en un país con una tremenda crisis: la Tirreno-Adriático. Al menos la carrera se ve en no sé cuántos países. El problema es que lo que se ve no sea lo más adecuado para vender un destino que acumula el 20% del turismo que llega a España siendo España el tercer país más turístico del mundo.

La Volta este año promociona el cicloturismo en la cartelería de meta. Un día, cuando disponga de estadísticas precisas las comentaré, pero así, redondeando creo que estamos ante una pata con entidad del nuevo turismo en España, esa industria que sin ser industria como tal mueve un porcentaje del PIB que otras ni asoman por mucho ruido que hagan.

Imagen tomada de trigalalsol.blogspot.com

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2 COMENTARIOS

  1. […] Vemos que hay equipos que prefieren quedarse en elite y no dar el salto a continental, el paso intermedio, porque prefieren ser cabeza de ratón. Además calendario es exiguo para estos equipos, o te vas fuera o no corres, y si lo haces en España soñar con la televisión es una quimera. […]

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