El ciclismo hace justicia con Jonathan Castroviejo

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Con todos los respetos el Campeonato de España de contrarreloj ha premiado a quien más y mejor ha perseguido el éxito, aunque ese camino le haya tocado trabajar para líderes que no siempre han estado al nivel de su entrega y arrojo. En efecto, en la comarca berciana Jonathan Castroviejo, un percherón de la vizcaína localidad de Getxo, se ha alzado con el título de la disciplina individual como culminación a su progresión en una modalidad que le dio pábulo desde que ganara aquel prólogo de Romandía vestido con los colores del Euskaltel, si no antes.

Nacido hace 26 años, Castroviejo no ha tenido ocasión se ser muchas veces protagonista en este mal anillado cuaderno. Lo fue sólo una vez ocupando el titular, coincidió que el azar le hizo portar el dorsal número uno en la Vuelta a Castilla y León del año pasado. Ese aval le vino por el anterior triunfo de Xavier Tondo en la carrera castellano leonesa. Le hablamos, y así nos lo agradeció, de lo que implicaba portar el dorsal que Tondo había ganado en la carretera. Le dijimos que la responsabilidad era grande y no baladí. Que implicaba sacrificio, amor y pasión por este deporte. Todo a partes iguales.

Llevar el dorsal que forjó Tondo implica dejarse la piel en la carretera, ser leal contigo y los demás. Conlleva ser inasequible al desaliento, a caerse mil veces y levantarse una más. 

Podemos decir que Jonathan aplica las máximas de Xavi a todo lo que hace relacionado al ciclismo. A puertas de debutar en el Tour de Francia, respiramos tranquilos pues la crono por equipos de Niza verá el maillot de campeón de España de la modalidad a lomos de un corredor que seguro honrará tan preciada prenda.

Y es que Jonathan sucede al sempiterno campeón, en este caso segundo al final, Luis León Sánchez, un corredor que sinceramente nunca le dio lustre al maillot emergiendo como la eterna e inconclusa promesa en las cronos. Rara vez recordamos a este cuestionado ciclista haciendo una crono decente en algún lugar que no fuera el Campeonato de España. Apeado de la carrera hacia el Tour nos sorprende que no muestre un mínimo enfado o signo de disconformidad ante la decisión. ¿Dónde quedó la ambición del ciclista? y lo que es peor ¿cuántas interpretaciones caben en este pasotismo?

Esta vez a Jonathan no le tocó trabajar para otros, como hizo para el propio Luisle en Londres 2012. En aquella ocasión se vio lo baldío de su tremendo esfuerzo por que para cuando su pareja de compañeros murcianos –Alejandro Valverde estaba también en la pomada- quiso despertar, Vinokourov celebraba el éxito para deshonor de la Corona. Hoy Jonathan trabajó para sí mismo y vio que el resultado le acompañó. Quizá merezca ejercer la libertad de pensar más en él.

En estos días afinará el estado de forma para el Tour. Movistar le reclama. Quizá el problema resida en quién merece su entrega. Los azules presentan no pocas bazas. Ya hablaremos de ello.