El ciclismo no puede dejar vertederos a su paso

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Hacía tiempo que quería comentar esta noticia publicada hace unas cuatro semanas, pero la densidad de los momentos que nos ha tocado vivir no lo ha permitido. Hoy es un buen día. Atención a este entrecomillado.

 

“Pero este deporte no era el más ecologista del mundo, lo mismo que los del botellón que no hacen nada no manchan no hay peleas…. Todo lo pagamos las ciudadanas que tenemos nómina”

 

Este comentario lo he recogido de un lector de La Nueva España el día después que la Vuelta a España pasó por El Angliru. Esa jornada de bello ciclismo y duelo entre la niebla con Nibali y Horner en artistas estelares, la montaña astur fue inundada de aficionados que en estrecho pasillo vitorearon la caravana de la Vuelta hasta la cima más complicada de la carrera.

El comentario en concreto hace referencia a una parte del artículo que al margen de cantar las bondades que el ciclismo trae a una zona que difícilmente sería conocida si no fuera por este deporte, da cuenta del trabajo de los servicios de limpieza en la montaña. De arriba abajo, escudriñaron de mierda las cunetas y prados en lo que uno servidor no acierta a comprender.

Como comenta la lectora del diario asturiano se pregunta por la ecología inherente a la bicicleta para describir el pasaje y tiene toda la razón. Las caravanas ciclistas y sus carreras se han convertido en un vertedero donde la mierda más variopinta puebla lo que horas antes fue una fiesta de ciclismo y deporte. No puede ser que a un admirador del ciclismo y que a un defensor de la bicicleta se le quede frío el cuerpo cuando deja la montaña que moró para ver a sus héroes sembrada de porquería. En todo caso, quien mancha así no es digno de llamarse buen aficionado.

Seguro que muchos me invitarán a visitar el Alpe d´Huez tras el paso del Tour y pensaría exactamente lo mismo. Esto no es un problema de nacionalidad, es una cuestión de educación y gente como la del ciclismo debería velar por estas cuestiones, tan espurias en apariencia, más que nadie.

En el Tour de Francia, y no sé si en alguna otra carrera, se habilitó un sistema para recoger los bidones y desperdicios que los ciclistas dejan a su paso, sinceramente ante el arsenal de desechos que deja la hinchada es casi hasta anecdótico lo que dejen los corredores a su espalda. Desconozco si en las pruebas que concitan una gran masa de seguidores se dan algunas instrucciones, pero poner un poco de orden en esta cuestión no estaría de más, sobre todo si queremos que los lugareños que a veces braman por los inconvenientes del ciclismo, acaben apreciando este deporte. De lo contrario tendremos más de lo mismo, malos rollos, peor recibida y una percepción social que no es la mejor para luego reclamar ser tratados como el resto.

Foto tomada de www.bikezona.com

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